
Con la boca abierta deben estar todavía los que achacaban el sonido más "soso" de aquellos trabajos que publicó Iron Maiden en la segunda mitad de los 90s a su nuevo cantante, Blaze Bayley, si es que se atrevieron a escuchar como arrancaba su carrera en solitario tras la vuelta de Dickinson a la Doncella.
La razón no es otra que el espectacular y potente sonido que han tenido sus discos desde entonces. "The Man Who Would Not Die", lejos de ser menos, apuesta por el heavy metal más poderoso, a la vez pesado y afilado, con una producción moderna aunque con gusto clásico y su personal voz como seña.
Ahora que parece estar más de moda el metal de este corte -por ejemplo, este mismo año parece estar llamando la atención el último disco de Firewind, con una propuesta en parte similar-, puede que sirva para que muchos lo re-descubran.
Suerte para Blaze.
1 comentario:
Uno de los artistas más "quemados" tras su paso por Iron Maiden, en cambio su carrera en solitario es impresionante, con dos primeros discos para enmarcar, y este último, sin llegar a los niveles de sus dos primeros discos, está también muy conseguido, con grandes temas.
Saludos
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