viernes, 8 de julio de 2011

2011 - Uriah Heep - Into The Wild

Aunque no sea estrictamente una novedad (hace ya unos meses que este trabajo vio la luz) vale la pena pararse un momento para reseñar, y ante todo recomendar a quien todavía no lo haya escuchado, el último disco de los veteranísimos Uriah Heep. Sin andar con rodeos, porque es una maravilla. Una más de estos tipos.



Es el segundo desde decidieran regresar a la actividad de estudio hace pocos años -recordemos que ya parecían estar en ese estado de muchas bandas veteranas que siguen adelante “para bolos y poco más” desde finales de los 90s, y que volvieron a grabar en 2008- y, si el disco anterior ya demostraba que tenían todavía mucho que decir, éste es la confirmación definitiva de que hay una "nueva etapa" y que es realmente buena.
Y es, nada más y nada menos, su disco de estudio número 23 en total. Y aún así, aunque suene tan exagerado como casi sacrílego, puede que sea uno de sus mejores esfuerzos.

Entendámonos. La magia de los primeros discos de los 70s es algo muy especial que nos dieron en esa época, y sería difícil reproducirla ahora. No se trata de eso, ni parece esa su intención. Uriah Heep no se ha caracterizado nunca por mantenerse fiel a un estilo cerrado e inamovible y no van a volverse atrás ahora, pero siempre han tenido presente una personalidad “especial” que sigue reconociéndose perfectamente en 2011.
Pero se puede decir que es uno de sus mejores por mucho que no se atenga completamente a los parámetros de su etapa más popular o atendiendo a otros más generales.



Puede que sea uno de sus discos más inmediatos, con más gancho, y a pesar de eso parece crecer con cada nueva escucha. Es seguramente uno de sus más potentes. Y parece difícil negar que es uno de los mejores producidos. Accesible y poderoso, tiene espacio para las más marcadas melodías cercanas al AOR, algunos momentos para la experimentación, mucho peso del hard rock más clásico y hasta pasajes cercanos al heavy metal que lo podrían emparentar con los actuales Iron Maiden, en parte gracias a la voz profunda que luce un Bernie Shaw que por momentos se deja caer por un punto del camino entre B.Bayley y B.Dickinson. ¿Qué más les vamos a pedir?

Más que de sobra como para que no pase desapercibido, sino entre lo más destacado del 2011.

miércoles, 23 de febrero de 2011

2011 - Magnum - The Visitation

Por decirlo de alguna manera: "The Visitation" no es un disco recomendable para los oyentes muy ocasionales de Magnum, o los que directamente no conocen a esta veterana banda.
Aunque su estilo más clásico es perfectamente reconocible -no se trata de eso- como conjunto resulta muy modesto, aunque homogéneo y compacto, al compararlo con la grandilocuencia melódica de los singles que muchos recordamos de sus mejores épocas, más indicados por tanto para atraer a nuevos fans.

Sin embargo, sí que lo es para los que conocen y admiran su larga trayectoria. Detalles de aquí y de allá, sin salirse de una buena y poco estridente línea general, sugieren o hacen recordar momentos de uno u otro disco anterior y ponen la sonrisa en la boca del seguidor del grupo que busca a estas alturas, sencillamente, una escucha agradable y madura. De una manera quieta y melódica, llega a poner en el recuerdo varios momentos más que interesantes, como este "Spin Like A Wheel".


Teniendo en cuenta que el grupo lleva años muy lejos de las aspiraciones de éxito de hace más de dos décadas, esto, como el que sigan publicando discos de manera regular y en esta línea, resulta una muestra de consolidación admirable. Por lo menos, muchos de los viejos seguidores lo encontrarán de agradecer.

jueves, 11 de noviembre de 2010

2010 - Allen/Lande - The Showdown

Cuando se estrenan proyectos como éste, de esos que implican a reconocidas figuras de carrera ya más que establecida al margen de ellos, lo que menos se espera es que (como proyecto) se labren también un camino propio.
Sí se espera que supongan un suculento bocado para los admiradores de esas figuras protagonistas, sí que resulten muy atractivos por esos nombres del "cartel", sí que se presenten como trabajos muy bien hechos por todo lo que se suele invertir... pero no que en unos pocos años consigan la continuidad necesaria para presentar, como es el caso, un tercer disco. Y mucho menos que sus trabajos puedan ser en esos años ya casi más esperados y vendidos que el de las "bandas madre" o los trabajos en solitario de los implicados. ¿Cuántas reuniones de estrellas hemos visto que se quedaron en sólo un disco de estudio, más o menos recordado?

Está claro que Allen y Lande se han tomado esto en serio, y que el éxito de sus primeros esfuerzos les ha animado a apostar fuerte por estos trabajos que llevan sus apellidos como nombre de guerra. Porque tras "The Battle" y "The Revenge" han vuelto a dejar prueba de su excelente labor vocal con otro duelo por todo lo alto en el repaso de otra buena cantidad de muy agradables temas del ya acostumbrado hard rock/metal tan melódico como aguerrido que los caracteriza. Y sin entrar en si ese conjunto de temas consigue ser de nuevo tan inspirado como lo fue en el anterior álbum (algo que, por lo parecido de los dos discos, quedará más al gusto del oyente) por lo menos sí se puede decir que éste resulta visiblemente muy trabajado y pulido para deleite de los admiradores de estas dos figuras. Más que suficiente para desearles que sigan adelante, también juntos.

jueves, 30 de septiembre de 2010

2010 - Halford - Made Of Metal

Parecía que Halford poco tenía que dar ya a su grupo homónimo una vez vuelto a centrar en Judas Priest, sí. Y por poco más que reediciones y directos se podía apostar después de que el largamente esperado nuevo trabajo del grupo fuera el disco "navideño" de hace pocas fechas.
Pero quedaba la duda de si aquello era realmente todo el material que se decía tenía acumulado para su propio proyecto, y por fin hemos visto que no.

De hecho, "Made Of Metal" parece decirnos que material tenía, y mucho. A saber: canciones que parecen sacadas de "Crucible" por su sonido de metal mucho más pesado y "actualizado" ("The Mower", por ejemplo, o el tema del título, entre otras), otras que parecerían grabadas para el anterior "Resurrection" y que por tanto recuperan ese sonido más clásico de su primer trabajo ("Like There's No Tomorrow" o "Thunder And Lightning", entre otras tantas, recuerdan, y mucho, a algunos de aquellos medios tiempo con gancho de su estreno), unas cuantas que pasarían por descartes de algunos discos de los mismísimos Judas Priest ("Undisputed" podría perfectamente formar parte de "Painkiller" tanto como "Fire And Ice" de un "Ram It Down" o "Hell Razor", por ejemplo, de "Stained Class") y hasta algunas otras (especialmente "Till The Day I Day") que no parecen deberse a nada anterior.



En definitiva, un conjunto diverso que podría colocarse, generalizando, entre "Resurrection" y "Crucible" y que si peca de algo es precisamente de un exceso de temas que puede dar cierta sensación de (immerecida por el nivel de la mayoría) irregularidad.
Pero es mucho más de lo que se esperaba, aún así, y algo que no decepciona para nada aún viniendo de tan ilustre personaje. Y eso es una muy buena noticia noticia.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

2010 - Black Country Communion - Black Country

Será porque aquí sí que parece haber un líder claro que dé coherencia a todo lo que se plantea y con una idea igualmente clara de la música que quiere hacer, o porque se ha sabido dar moderado pero importante espacio a cada uno desde esa producción de gusto tan detallista pero sutil, pero esta vez, a diferencia de tantas otras veces que se ha empezado hablando de “super-grupo”, la suma de los talentos de varios reputados músicos sí que ha resultado una verdadera “adición”.

El líder, casi evidentemente, es ni más ni menos que Glenn Hughes. Y si con esto ya tenemos excelencia a la voz y el bajo, el resto de factores de la suma no dejan de ser llamativos y llevan por nombres Joe Bonamassa (ese mismo bluesman y genial guitarrista que nos ha dado, no hace mucho, uno de los mejores discos de lo que va de año y que ahora vuelve a firmar la mayoría de temas junto a Hughes), Derek Sherinian (un teclista que acumula en su trayectoria tantos trabajos, desde los que hizo con los progresivos Dream Theater hasta colaboraciones con Alice Cooper, KISS o Yngwe Malmsteen, que hace imposible una mención completa alejada del asombro) y Jason Bonham, el hijo del desaparecido batería de Led Zeppelin que ha ocupado ese mismo puesto en numerosas formaciones de todo tipo, incluyendo colaboraciones anteriores con el propio Bonamassa.

Hechas las presentaciones, hay que decir que el resultado de esta operación realmente afortunada es Black Country Communion, y que presenta un debut brillante de preciosista sonido “setentero”, bebiendo mucho (sin ser tan funk como algunos de sus trabajos) de la propia carrera de Glenn Hughes, especialmente de sus discos con Joe Lynn Turner y de sus primeros años con Trapeze y Deep Purple, algo menos de la de Joe Bonamassa (sin ser tan puramente blues) y otro tanto del rock clásico y hard rock en general de esos ya lejanos años 70s. Tanto, es justo insistir en ello, que lejos de las producciones (sobre)potentes y (sobre)saturadas de hoy día, parece más bien grabado en uno de aquellos años y con el más atento de los productores.

Una apuesta, en definitiva, muy concreta que sin duda debe convencer a los amantes de ese tipo de música, por mucho que pueda pasar desapercibido para el resto.
De momento, los que ya le hemos podido prestar atención lo disfrutaremos al máximo.