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jueves, 30 de septiembre de 2010

2010 - Halford - Made Of Metal

Parecía que Halford poco tenía que dar ya a su grupo homónimo una vez vuelto a centrar en Judas Priest, sí. Y por poco más que reediciones y directos se podía apostar después de que el largamente esperado nuevo trabajo del grupo fuera el disco "navideño" de hace pocas fechas.
Pero quedaba la duda de si aquello era realmente todo el material que se decía tenía acumulado para su propio proyecto, y por fin hemos visto que no.

De hecho, "Made Of Metal" parece decirnos que material tenía, y mucho. A saber: canciones que parecen sacadas de "Crucible" por su sonido de metal mucho más pesado y "actualizado" ("The Mower", por ejemplo, o el tema del título, entre otras), otras que parecerían grabadas para el anterior "Resurrection" y que por tanto recuperan ese sonido más clásico de su primer trabajo ("Like There's No Tomorrow" o "Thunder And Lightning", entre otras tantas, recuerdan, y mucho, a algunos de aquellos medios tiempo con gancho de su estreno), unas cuantas que pasarían por descartes de algunos discos de los mismísimos Judas Priest ("Undisputed" podría perfectamente formar parte de "Painkiller" tanto como "Fire And Ice" de un "Ram It Down" o "Hell Razor", por ejemplo, de "Stained Class") y hasta algunas otras (especialmente "Till The Day I Day") que no parecen deberse a nada anterior.



En definitiva, un conjunto diverso que podría colocarse, generalizando, entre "Resurrection" y "Crucible" y que si peca de algo es precisamente de un exceso de temas que puede dar cierta sensación de (immerecida por el nivel de la mayoría) irregularidad.
Pero es mucho más de lo que se esperaba, aún así, y algo que no decepciona para nada aún viniendo de tan ilustre personaje. Y eso es una muy buena noticia noticia.

jueves, 15 de julio de 2010

2010 - Halford - Live In Anaheim

Después del navideño y poco notorio “Winter Songs” pocos esperaban mucho más del proyecto en solitario de un Rob Halfod que parece de nuevo absolutamente centrado en Judas Priest, pero hay que decir que, sin salirse demasiado de ese guión que no aclara el futuro de su propia banda, por lo menos el Metal God ha sabido dejarnos, ahora sí, con el mejor sabor de boca posible de esta otra faceta suya publicando en doble cd un directo grabado en Anaheim en 2003 del que ya se habían extraído anteriormente algunos videos.

No será, pues, exactamente material nuevo, pero sí indudablemente bueno. Y para quien escuchara “Live Insurrection” no es una sorpresa. Sonido e interpretación espectaculares (como el otro mencionado directo de Halford, que parecía en plena forma a principios de década, además de muy acertado en la producción de este tipo de trabajos) y un repertorio, aquí sí, algo diferente que en aquél, pero igualmente portentoso. Las diferencias, claro, se deben a que ese año Halford ya tenía en mercado también a “Crucible” (recordemos que “Live Insurrection” es anterior, del 2001) e inevitablemente también tiene su peso (y mucho, al sonar tremendamente potentes en vivo) en el listado de temas junto, cómo no, a los cortes del debut, de la carrera de Halford en Fight y, por supuesto, a los clásicos de Judas Priest.



Para cualquier seguidor del Metal God o de Judas Priest esto es una garantía. Este tipo sí que sabe cómo arrasar en un disco directo y no podía dejar este material de lado en la revisión (pensemos que está remezclando y remasterizando también sus discos de estudio) que parece que esta haciendo de su época en Halford. Si lo hubiera hecho nos hubiéramos perdido uno de los lanzamientos más atractivos del año.

lunes, 9 de noviembre de 2009

2009 - Halford - Halford III: Winter Songs

Que empezara como la exaltada reinvindicación de cuero, tachas y heavy metal que fue "Resurrection" frente a los que lo daban por perdido para el género y frente a su propia banda madre, y que a estas alturas sirva para publicar, después de tanto tiempo, un disco navideño es algo que tendrá a muchos de sus seguidores decepcionados.

De entre estos, hay quienes piensan que esas premisas (y por extensión el proyecto que lleva el ilustre apellido del Dios del Metal) ya no tienen demasiado sentido con Halford vuelto a integrar dentro de Judas Priest, así que con aquello de "fue bonito mientras duró" ya daban desde hace tiempo a Halford (como banda) por acabado.
Otros, sin embargo, pensábamos que con su vuelta a Judas Priest, este otro proyecto podría servir para dar rienda suelta a esos otros caminos creativos del veterano vocalista que parecían asomar en su segundo "Crucible", y que a pesar de estar centrado en los Priest (claro, como todos queríamos) podría regalarnos (aunque fuera muy de vez en cuando) otra muy apreciable versión de Rob.

Así que cuando saltó la noticia de que el tercer disco de Halford, ése que llevaba tanto tiempo anunciado y retrasado y del que se decía estaba casi totalmente acabado, sería un disco con versiones navideñas la cosa no sentó nada bien.

Como en principio se dijo que tendría algunos temas con esta temática añadidos a otros "más propios", pensamos que daba a "su otra banda" por perdida y que se quitaba de encima de una vez por todas aquel tercer disco completando un trabajo que había quedado a medias con esta excusa (algo preocupante por sus implicaciones de cara a un futuro que parecería zanjado pero que nos prometía por lo menos una parte del disco con las canciones nuevas que esperábamos) o bien que se había visto forzado a rellenar de alguna manera por cumplir acuerdos con disqueras que lo llevaran a publicar este mismo año (algo que quizá dejaría un futuro más abierto pero que igualmente demostraría el ya poco interés acumulado en el proyecto).

La sorpresa ha venido cuando nos hemos encontrado que "Halford III: Winter Songs" es un disco "completamente navideño". ¿Quiere eso decir que los temas que presumiblemente tenía preparados se siguen guardando para un futuro álbum "serio" y que no ha querido desmerecer un nuevo producto mezclando intenciones? ¿O que realmente tenía muy poco preparado? Sea como sea (el tiempo dirá si sigue apostando por la marca Halford ocasionalmente o no) por un lado se abre una puerta al optimismo y por otro nos deja poco para saborear en el presente.

Porque "Winter Songs" no "sólo" es un disco navideño, sino que parece también poco esforzado (o hecho en demasiado poco tiempo) incluso en aspectos como la producción. Aún así, no se le puede negar eso, no deja de ser una curiosidad que cualquier seguidor de Halford o Priest querrá escuchar y, es más, resulta entretenida a la escucha. Y dado que un disco con estos planteamientos no parece tener más pretensiones que el entretenimiento se puede decir que "Winter Songs" cumple su cometido dejando, incluso, algunos temas que podrían llegar a tener mayor relevancia con otros objetivos (y quizás otro tratamiento) como la divertida "I Don't Care If It's Christmas Night", la atmosférica y lograda "Light Of The World", la balada que da nombre al disco o la potente "Get Into The Spirit". Dando por hecho que no se puede juzgar a un disco de este tipo de una manera más exigente, es hasta más de lo que se podría esperar.
Eso sí, esperemos que haya mucho más que juzgar, ahora sí de otra manera, para el futuro.

miércoles, 7 de enero de 2009

2000 - Halford - Resurrection

Llegó nada más empezar, pero para muchos el gran acontecimiento de la década será la vuelta al metal –a “su” metal, y por todo lo alto- de Halford. Nos hemos vuelto a acostumbrar a verle entre cuero y tachas e incluso al frente de Judas Priest, pero hay que recordar que no siempre fue así, y que en un momento dado, “Resurrection” supuso la más grande ilusión posible para gran parte de la “parroquia” –y nunca mejor dicho- metalera de siempre.
“El disco que Halford nunca llegó a grabar con Judas Priest”, “el verdadero sucesor de Painkiller”, o hasta “¿el mejor disco de ‘Judas Priest’?” fueron comentarios habituales en el 2000, convirtiéndose el Metal God de nuevo en referencia mediática dentro de un panorama en el que sólo se le pudo comparar en importancia la noticia del disco de la vuelta de Dickinson a Iron Maiden.



Sí, el gigante ausente buena parte de los 90s, Judas Priest, ya había reencauzado su carrera sin él, pero pocos habían aceptado esa evolución (¿sustituir al “Dios”? ¿Priest sonando “actualizados”?) y el regreso de Halford a sus raíces (¿quién quiso acordarse de que en su “evolución” hasta ese punto se había ido mucho más lejos que los propios Priest?) fue algo así como la vuelta del hijo pródigo y a la vez una colleja a sus ex compañeros.
Todo se olvida pronto, y todos teníamos ganas de volver a escucharle escupir los tópicos de siempre entre riffs afilados como cuchillas. Él sabía lo que le convenía y dejó claro que había “resucitado” de nuevo el espíritu de Priest. Nada de medias tintas, “Resurrection” era premeditadamente “el disco de Judas Priest”, y consiguió con él uno de los mejores resultados posibles para un trabajo que pretenda moverse en esos parámetros del heavy metal. Efectivo, directo, potente, y sólo algún guiño más melódico y denso que apuntaría para donde de verdad le apetecía tirar y que, por otro lado, con el siguiente “Crucible” se nos enseñó como una línea interesante –si bien no tan “segura” para el público- que de momento parece haber quedado cortada.



Pero el primer paso estaba dado y las cosas empezaron a girar como todo el mundo esperaba y la mayoría deseaban: pronto se dijo que con Halford en ese camino no tenían sentido “dos versiones diferentes de Judas Priest”, que Halford quería voler a su cuna y finalmente... que estaba hecho: Judas Priest reunidos y dispuestos a hacer como si nada hubiera pasado en una década. Especulaciones sobre los intereses del evento al margen, su nueva carrera ha acabado demostrando, afortunadamente, que la cosa iba en serio y que podían volver a sentirse tan fuertes como equipo para incluso probar caminos nuevos y más complicados en todos los sentidos.

No hay duda, el pistoletazo de salida lo puso el Metal God con su resurrección, secundado con el gran trabajo en la producción de Roy Z (que también firma la composición de hasta 8 temas junto al protagonista del disco) y a los instrumentos (y también ayudando en la composición) de P.Lachman, M.Chlasciak y B.Jarzombek.
Incluso muchos dirán hoy que ese pistoletazo fue en definitiva el disparo más afortunado que se ha dado desde entonces. Para el que se quedara colgado desde “Painkiller”, para el que buscara viejas sensaciones o, en definitiva, si lo que se quiere es heavy metal, poco más se puede pedir: uno de los discos de la década.