Mostrando entradas con la etiqueta KISS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta KISS. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de abril de 2013

1978 - KISS - Paul Stanley


En 1978 KISS hacía honor a la frase con la que abre sus conciertos: era la banda más “caliente” del planeta.
Unos años antes, “Alive!” les había hecho dar el salto definitivo a la fama y “Destroyer” los había afianzado en el estrellato. Y lo había hecho con un empuje que no sólo todavía duraba, sino que durante la gira de “Love Gun” –quizá precisamente por la voluntad de extenderlo más y más- había sido más perceptible que nunca en sus conciertos multitudinarios (se dice que entonces salían a 13.000 personas por concierto) y en la creciente ola de merchandising diverso sobre la banda. 

Pero a alguien (probablemente el que había sido su manager desde sus inicios, Bill Aucoin) se le ocurrió que todavía se podía dar algún paso más. Puede que para aprovechar un momento que difícilmente se iba a repetir, o puede que siendo consciente de que aquello no podía durar mucho. Pero había que hacer algo nunca visto.

Dos ideas salieron a la palestra: el rodaje de una película que utilizara como personajes a los alter-ego maquillados de los cuatro músicos, y la grabación de cuatro discos -¡a publicar el mismo día!- que dieran su propio espacio a cada miembro de KISS por separado.
Y, cómo no, KISS se embarcó en todo.

No es éste sitio para hablar mucho de la película (y la verdad es que tampoco sería muy reseñable, ya que hasta los propios miembros de KISS manifestaron haberse arrepentido de grabarla, dando esto lugar a la ruptura con Aucoin), pero lo de los discos fue otra cosa.
En aquel momento, las tensiones en el seno del grupo amenazaban ya con finiquitar su trayectoria, y que cada miembro trabajara en un disco por separado (aunque aparecieran bajo la marca “KISS”) podía ser una manera de regenerarse, coger aire y rebajar tensiones... o bien de competir entre todos y ensayar una posible ruptura con carreras separadas. Y por eso cada uno se lo tomó a su manera.

Para Ace Frehley y Peter Criss, los miembros “descontentos” con el papel secundario al que Paul Stanley y Gene Simmons los relegaban disco a disco, era toda una reválida. Una demostración de lo que podrían hacer si les dejaran aportar más, o incluso un escaparate para lucir influencias a las que los líderes del grupo no daban sitio en KISS. Frehley apostó por un sonido con mayor peso de las guitarras, más cercano al heavy rock que ya despuntaba popularmente en esos años, y Criss dio salida a su influencia R&B y del rock & roll de los años 50s y 60s.
Pero para Simmons y Stanley esto debía ser algo diferente: quizá otra manera más de lucirse, quizá algo que tomarse menos en serio... o incluso algo poco oportuno.

El disco de Simmons parece decir que “el demonio” (haciendo uso de esa megalomanía que tanto ha querido lucir en su carrera) vio en esto otra manera de dar brillo a sus excentricidades, y aunque quizá prestó menos atención a la composición de un disco de gran empaque o una dirección clara, se rodeó de todo tipo de colaboraciones famosas y recursos efectistas, y dejó varios momentos a tener en cuenta.
Y Stanley... Stanley se apuntó otro gran disco de KISS. 


Si quiso o no dejar claro que el que dirigía musicalmente al grupo era él es algo que cada uno puede valorar, pero sí que parece claro que para este álbum se estaba guardando algunos temas soberbios, y que además lo adornó con un cuidado y una producción que son difíciles de ver en los discos de la banda al completo.

Que de los cuatro, además, es el disco más puramente KISS, es poco discutible.

Nueve temas originales (los demás tres miembros incluyeron alguna versión) firmados por el propio Stanley, con una mezcla de temas rockeros de melodías power-pop súper pegadizas (con especial atención en este punto a “Wouldn't You Like to Know Me?” y “It’s Alright”, que podrían haber sido grandes hits en cualquier disco KISS –como grupo- de la época, y posiblemente serían habituales de recopilatorios y directos de haberlo sido), medios tiempos hardrockeros más tipicos de KISS, aunque quizá en una versión algo “más cuidada” (“Tonight You Belong to Me” o "Love in Chains", por ejemplo) y temas especialmente melódicos y baladas, destacando especialmente la power-ballad “Take Me Away (Together as One)”, aunque el único single fuera la más radiable y “popera” “Hold Me, Touch Me (Think of Me When We're Apart)”.


A la postre, la maniobra de los 4 discos no tuvo la gran repercusión esperada, y (quizá porque el público no se los tomó como discos “serios” o “reales” de KISS) en principio pareció que entre los cuatro no llegarían a los niveles de ventas que había tenido el último disco conjunto. Además, aunque finalmente todos fueron certificados como platino, con el tiempo han quedado olvidados popularmente dentro de la discografía de KISS.
A diferencia también de sus discos anteriores, sólo tuvieron un single de éxito (para la escala KISS) en el “New York Groove” de Ace Frehley, lo que hace pasar su disco por el de mayor reconocimiento de los “Solo Albums”.
Y claro, todo eso debió convencerlos para volver al redil y grabar inminentemente otro disco como formación. Pero el rumbo de los acontecimientos ya había cambiado, y a pesar de las mayores ventas a las que el super-single “I Was Made For Loving You” llevó a “Dynasty” (un disco que, significativamente, se promocionó como “el regreso de KISS”), este disco recibió peores críticas que los anteriores y no consiguió evitar la sensación de que los días de gloria de KISS empezaban a ir cuesta abajo.

Porque si bien el valorar musicalmente sus cuatro discos en solitario deja la sensación de que, de haber construido un solo disco con lo mejor de ese material, ése podría haber sido uno de los más grandes trabajos de su carrera; al hacer lo mismo con su disco del ’79 éste no parece situarse claramente por encima de ninguno de los cuatro por separado... y quizá sí por debajo, por lo menos, de los de Frehley y Stanley.
Puede que eso hable de “las ganas” con la que los 4 músicos se reencontraron, o de la situación en la que se encontraban ya en los últimos momentos de Peter Criss en la banda (en esa primera época) y en el preludio de la “larga” despedida de Ace. En definitiva, estaban en el primero de aquellos años de transición hacia su regeneración “ochentera” y desmaquillada.

Sea como sea, la extraña idea de los 4 discos nos dejó un buen puñado de canciones memorables, e incluso este disco de Paul Stanley que, si no por fama, sí por música queda muy arriba dentro de la larga discografía de KISS.

Para acabar, un juego para el que conozca los 4 trabajos. ¿No hubiera sido un disco excelente...  por ejemplo algo así?

1.Radioactive (Simmons)
2.Wouldn't You Like to Know Me? (Stanley)
3.I'm In Need of Love (Frehley)
4.Easy Thing (Criss)
5.It's Alright (Stanley)
6.What's On Your Mind?(Frehley)
7.Hooked on Rock 'n' Roll (Criss)
8.Tonight You Belong to Me (Stanley)
9.Rip It Out (Frehley)
10.Mr. Make Believe (Simmons)

lunes, 29 de marzo de 2010

1974 - KISS - Hotter Than Hell

Cuando existe ese momento de especial creatividad y “feeling” por el que no tantas bandas pueden presumir de haber pasado hasta las prisas pueden transformarse en un aliciente en lugar de resultar un contratiempo.
Veamos, la banda más “caliente” del planeta se encontraba en pleno estallido tras haber publicado su exitoso primer álbum y haber empezado a girar abriendo bocas a su paso -maquillaje, disfraces y show rockero mediante-; y de la urgencia por publicar más material impuesta por la necesidad de la emancipación económica de su disquera (que los obligaba a componer y grabar en la mismísima ruta) salió un sonido mágico, crudo, sucio y de producción escasa que acabó de dar ese aire especial a algunos de los temas más melódicamente afortunados que hayan grabado nunca KISS.

Llamémoslo destino o simplemente estado de gracia, pero para dar forma a “Hotter Than Hell” salieron algunos de sus riffs más directos, aparentemente sencillos, efectivos y duros, y a la vez algunos de los momentos más bellos, adornados de melodías nostálgicas y guitarras dobladas, de su extensa discografía.
Convertidas así en virtud, si en algún punto se pudieron notar las prisas como algo negativo éste fue el de la promoción.

“Hotter Than Hell” pasa por ser uno de los discos menos populares de la etapa de gloria de los de New York, pero, pensando en el masivo nivel popular que ha ido consiguiendo toda esa etapa al completo con el tiempo, eso tampoco es, ni de lejos, un fracaso comercial. Para el ’77 ya tenía certificación oro por haber vendido más de 500.000 copias y mucho ha llovido desde entonces (también en dinero) para KISS.

Más oscuro en sonido y más relacionable con el hard rock clásico de los 70s que la mayoría de sus discos de la época, sí, pero “Hotter Than Hell” se agranda con la marca (y en este caso nunca mejor dicho lo de “marca”) KISS grabada a fuego y abrasando a un público entonces sorprendido una y otra vez, en buena parte a base de tomar el planteamiento ambiguo y sexual del glam rock de la época y reconvertirlo en algo donde las provocativas letras son ya la clara y abierta exhibición sexual y amorosa del varón que tanto se repetiría en el Hard Rock más mediático de la década siguiente.
De principio a fin “más caliente que el Infierno”, de principio a fin una colección de clásicos ya de los KISS:

1. "Got To Choose" (Paul Stanley) – 3:52
Paul Stanley abre fuego planteando la elección de un novio a su pareja infiel en uno de los temas que han pasado a la historia entre lo más selecto del repertorio KISS, con contagioso estribillo en falsete y el primer impresionante riff del álbum. Uno de esos temas con los que se entiende que si el sonido de “Hotter Than Hell” acabó por favorecer su propuesta es precisamente por acercarse al de su arrasador directo. Aquí lo tenemos:


2. "Parasite" (Ace Frehley) – 3:23
Gene Simmons toma el relevo a las voces en un tema escrito por un desbordante Ace Frehley a la guitarra (que nos deja uno de sus riffs más afilados, en el que hay quien ha querido ver un precursor del metal posterior) y que le viene como anillo al dedo al más duro y crudo personaje KISS.


3. "Goin' Blind" (Gene Simmons, Stephen Coronel) – 3:34
Estas cosas siempre son muy personales, pero puede que éste sea uno de los temas más bellos que nos hayan dejado tanto KISS como el hard rock de los 70s en general. No podían hacerlo “standard”, claro, y la historia de amor que nos cuenta se desarrolla entre un anciano y una jovencita, pero ¿no son mágicas esas twin guitars?


4. "Hotter Than Hell" (Stanley) – 3:36
Vuelve Paul Stanley a punto para ligar en su inconfundible estilo con una casada “más caliente que el Infierno”. A estas alturas es tan imposible no conocer este tema como haber conseguido escapar a los incontables recopilatorios y directos del grupo, pero aún así bien que se merece volver a aparecer aquí:


5. "Let Me Go, Rock 'N Roll" (Stanley, Simmons) – 3:17
Otro tema habitual de su repertorio en directo y de sus recopilatorios es este potente y afilado rock’n roll que no necesita más presentación:


6. "All The Way" (Simmons) – 3:17
Volvemos a tener riffs para el recuerdo en el relato de las continuas quejas de la novia de Gene, y con eso nos metemos en una segunda cara del disco, quizás menos conocida, pero de exquisita factura.

7. "Watchin' You" (Simmons) – 3:45
Otro impresionante trabajo de guitarra y atronadora sección rítmica acompañan a “Watchin You”, uno de los cortes más potentes y conseguidos de estos primeros años de la máquina neoyorkina.


8. "Mainline" (Stanley) – 3:54
Y llega el turno de que por fin el batería Peter Criss se luzca a las voces, cómo no, con unas de las más bonitas melodías del trabajo, apoyadas en un fresco y dinámico rock’n roll marca de la casa.


9. "Comin' Home" (Stanley, Frehley) – 3:44
Para no perder el momento, “Comin’ Home” acentúa la belleza a base de la nostalgia de Stanley por regresar a su amada (y por supuesto, siendo KISS, a sus encuentros sexuales), con un estribillo que devuelve la magia y la tranquilidad que le faltaba al disco para acabar de resultar la equilibrada e intachable pieza maestra que es.


10. "Strange Ways" (Frehley) – 3:21
Y el contundente cierre que saca brillo al trabajo viene de la mano (y la guitarra) de A.Frehley, que nos vuelve a dejar un mastodóntico riff a medio tiempo y el que posiblemente es el solo más alucinante del disco. Temazo para el recuerdo. Y van diez. No hace falta más.

martes, 22 de septiembre de 2009

2009 - KISS - Sonic Boom

Que no volverían a grabar material nuevo, que tal y como está el tema de la piratería en la industria musical habían decidido protestar abandonando el estudio y dedicándose sólo al directo... de todo habíamos oído desde hace ya mucho tiempo y poco o nada de ese todo nos hacía pensar en que hoy tendríamos entre las manos este "Sonic Boom".



Claro, mucho tiempo ha pasado desde su último trabajo de estudio, más de una década, y ya iba siendo hora, por muchos argumentos que se oyeran o por muy veterana que sea la banda, de que los casi legendarios KISS se dejaran ver con otra cosa que no fuera un nuevo recopilatorio o otro antiguo directo sacado de la manga.
Si lo pensamos ahora, incluso podemos ver los últimos trabajos en solitario de Paul Stanley y, anteriormente, de G.Simmons (más en este caso por lo extraño de ver al personaje más allá de la marca KISS) como una señal de que las cabezas pensantes del grupo seguían teniendo ideas y ganas de seguir dando a luz nuevo material. O quizá el rendimiento de la marca KISS no estaba siendo el acostumbrado en alguna de sus múltiples facetas y hacía falta remover algo.

Sea como fuere, algo se movía, y por fin ha dado frutos. Y, eso sí, por muchos achaques que podamos poner a sus últimos tiempos, declaraciones y merchandising cada vez más desgastado incluídos, con "Sonic Boom" nos han demostrado que nos les cuesta lo más mínimo volver a grabar como si nada hubiera pasado.
Sí, su nuevo disco, que parece haber sido concebido en relativamente poco tiempo (si creemos que hasta hace unos meses no pensaban en publicar nada más) parecería, por estilo, sonido y capacidades, uno más de los que pubicaron entre "Lick It Up" y "Revenge", sin desmerecer a ninguno e incluso destacando en esa época. No parece haber signos del anunciado regreso a los 70s, pero el receso hacia esta otra época, que también les dio su parte de gloria, nos ha traído un disco tan coherente y centrado que engañaría a un nuevo fan del grupo si le dijeramos que fue publicado, digamos por caso, en 1990.

Nada nuevo, entonces, ningún signo de evolución a pesar del tiempo y del parón, pero un buen disco "de KISS" (absolutamente tan reconocible y personal como siempre) al fin y al cabo, y pocos son los grupos tan veteranos capaces de publicar nuevo álbum mirando atrás y sin que tengan que saltar las alarmas sobre el desmerecimiento a su legado.
Para los seguidores del grupo, entonces, enhorabuena.

martes, 22 de julio de 2008

1989 - KISS - Hot In The Shade


De todos es de sobra conocido el derrumbe de los KISS en los 80s. Pero en medio de la bajada popular que llegó a provocar golpes de efecto tan llamativos como el fin del maquillaje, de los cambios de formación, o de la búsqueda de un nuevo sonido que provocó su constante experimentación y consecuente irregularidad cuando su maravilloso rock’n roll de los 70s “pasó de moda”, demostraron tener el talento suficiente para firmar trabajos tan brillantes como este “Hot In The Shade”, adaptándose a un estilo que no era el suyo, y aún sin conseguir los resultados comerciales (“sólo” disco de oro) que se podían esperar. Es más, quedando en un segundo plano para una crítica y un público que aquel año prefería ya a las nuevas sensaciones del género. Todo un desmerecimiento para un trabajo como éste.

Y es que “Hot In The Shade” se metía de lleno y con acierto en el hard’n heavy ochentero que en el momento podían firmar unos Skid Row o unos Cinderella, y traía algunos de los temas más atractivos que hayan grabado desde sus clásicos (o de toda su carrera, para quien prefiera este otro registro) como la impresionante “King Of Hearts”, la preciosa balada “Forever” o las coreables “Silver Spoon” o “Rise To It”.

Es cierto que en la década de los 80s ya se habían acercado al heavy rock y al hard rock más popular y festivo, pero este nuevo registro era una nueva baza a pie del éxito de bandas como las mencionadas. Siendo así, ha quedado como todo un caso aislado en su discografía que ha tendido a olvidarse y a pasarse por alto en los repasos a este imprescindible grupo. Aún de esta manera y dejando de lado el estilo que fuera –asunto del que sólo cabe decir que resulta muy admirable la capacidad de adaptarse con tan buen resultado-, “Hot In The Shade” puede que sea uno de los discos más conseguidos y con mayor empaque de la banda desde sus primeras obras, además de la triste despedida del malogrado Eric Carr a la batería.
Digan lo que digan, no debería perdérselo ningún aficionado a KISS, ni nadie que guste del buen hard 'n heavy de la época.