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viernes, 18 de julio de 2008

1989 - Whitesnake - Slip On The Tongue


¿Es posible que un disco que ha sido cuádruple platino, que se coló en los Top 10 de ventas tanto en USA como en UK, y que tuvo hasta tres singles de gran éxito esté considerado como un disco "menor", como el principio de una cuesta abajo, como un trabajo casi olvidado? En el caso de "Slip On The Tongue", sí. El "¿por qué?" tiene una respuesta algo más difícil, pero lo que sí parece claro es que se trata de uno de los lanzamientos más despreciados históricamente tanto de Whitesnake como de cualquier otro de los grandes del hard rock, a tenor del resultado.

La explicación más convincente se puede encontrar en el que había sido su disco inmediatamente anterior. "1987" había reventado todas las expectativas (más de 14 millones de copias vendidas en todo el mundo, primeros puestos en varios países, el single "Here I Go Again" en el #1 de las listas...) y no es poco habitual el que tras una reacción popular así, el público se “canse” de ello y reciba lo siguiente de manera algo más fría (lo que supone casi siempre que los medios desconfíen para el futuro y lo entierren), si no es que lo siguiente es algo muy llamativo.

Y no es que “Slip On The Tongue” -como trabajo- no lo fuera. Es más, seguía explotando la fórmula “llamativa” de “1987”. En estilo, en planteamiento, en estructura. Donde el anterior tenía una balada radiable llamada “Is This Love”, éste ponía un “The Deeper The Love”; donde había un mastondóntico tema pesado como “Still Of The Night” ahora un “Judgement Day”; o en el lugar del reconvertido-en-hit-single tema clásico “Here I Go Again” un de-nuevo-remozado “Fool For Your Loving”, por citar algunos ejemplos. Además, se añadía un factor atrayente como el hecho de que las guitarras las grabara el conocido guitar-hero (entonces explotando en popularidad gracias al trabajo con Dave Lee Roth) Steve Vai.

De esta manera, esa muchas veces válida explicación ante el derrumbe en la crítica de una banda de renombre basada en el cambio de estilo (¿cuántas veces hemos visto como se acoge con uñas cualquier cambio de sonido en grupos que ya triunfaban?) aquí no nos vale, y lo que precisamente se echa en falta –o ha echado en falta la crítica- es la renovación. Es algo que se ve acontecer habitualmente en los casos en los que la fórmula es muy mediática. Curioso. Si un grupo que apuesta por algo menos “accesible” hace cambios en su sonido es criticado por ello. Si otro que es halagado por su buen hacer en terrenos más accesibles no cambia su sonido y se “renueva” se le critica. O se le olvida.

De otra forma, “Slip On The Tongue” sería un disco muy bien considerado. De hecho, es un muy buen disco de ese otro hard rock que Whitesnake se dedicó a hacer cuando a mediados de los 80s su formación más o menos estable se rompió (hasta ser casi un baile de músicos que iban y venían) y se puso de moda el hard n heavy americano más mediático. Podemos preferir o no su primera etapa, su hard rock orientado al blues, pero es innegable que Coverdale y su gente también se supieron mover como el que más en estos otros terrenos y que “Slip On The Tongue”, en ese estilo, cumple perfectamente la papeleta: temas con gancho, conjunto variado, sonido impecable, interpretación magistral...

Puede que muchos hayan escuchado "1987" y con éste ni se hayan atrevido. Es hora de lanzarse. Es una garantía.
Ahí va un adelanto:

miércoles, 9 de julio de 2008

1979 - Whitesnake - Lovehunter


El principio del gran éxito de uno de los nombres de mayor reputación en la historia del Hard Rock. Eso sería lo primero a decir sobre “Lovehunter”, si no fuera porque –al margen de la relevancia histórica- es además un disco excelente. Cercano y elegante, pesado cuando conviene pero recubierto de terciopelo. ¿El artífice? David Coverdale.

Tras el final de Deep Purple y sus primeros discos en solitario, Coverdale creó, siguiendo los pasos de Ritchie Blackmore y sus Rainbow, a su “serpiente blanca” para que se convirtiera en un gigante con validez por sí mismo. Y después de los meritorios primeros atisbos de la nueva formación, “Lovehunter” asentó lo suficiente y tanto el nombre de Whitesnake como banda, como para que fuera visto como una alternativa sólida a aquel mismísimo y comentado final de los Purple. Prueba de ello es que las colaboraciones de sus compañeros “púrpura” John Lord y Ian Paice –que se estrenó en Whitesnake para la gira de este disco- se vieran consolidadas de interés mutuo en la membresía a largo tiempo de la banda.

De la misma manera, “Lovehunter” conseguía lanzar el nombre de Whitesnake también en lo popular (entraba por primera vez con fuerza en el Top 100 UK, en el número 29, y sus próximos seis discos –siete contando un directo- ya no bajarían del número 10 ni de la certificación oro), y tras su gira, que se recoge en parte en “Live...In The Heart Of The City”, la serpiente blanca se encontraba ya en competencia directa –y con una rivalidad que atestiguan entrevistas y panfletos de la época- con la otra banda salida de la ruptura de Deep Purple -otra vez los Rainbow de R. Blackmore- por el trono de la gran banda británica de rock duro que, en los años del ocaso de los grandes dinosaurios –también los Led Zeppelin estaban de capa caída y en sus últimos momentos- tenía que ser para alguno de los hijos del Púrpura Profundo.

Más allá del momento, y de la herencia de su banda madre, a Whitesnake (a Coverdale habría que decir) hay que sumarle el mérito de mantener vivo su proyecto más allá de ese punto, y de saber reciclarse cuando entrados los 80s pasó el momento del clásico hard rock y se abrió la puerta del sonido más festivo y metalero, sabiendo entonces también triunfar, ésta vez incluso en los USA.

Pero sin adelantar acontecimientos, los Whitesnake de 1979 eran todavía la máxima expresión del hard rock de orientación blues más elegante, y rezumaban con fuerza ese aire especial de los “gentlemen” del hard rock que tanto cuesta encontrar fuera de algunas pocas bandas de su misma generación como UFO o Thin Lizzy.

De esa manera, “Lovehunter” se alza como un disco ya con un estilo asentado, sólido y compensado en un listado de temas que bien pueden recurrir al hard rock afilado o al blues más arrastrado sin perder sus señas de identidad. De excelente interpretación, destaca especialmente el papel de las guitarras de Micky Moody y Bernie Marsden –una de las grandes parejas del hard rock-, que se doblan constantemente en todo tipo de juegos. aprovechando el protagonismo rítmico del soberbio bajo de Neil Murray. El resto del equipo, por supuesto, impecable. Dave Dowle desplega incontables matices y John Lord –aunque aquí en un papel más secundario que en el gigante que fundó- deja ver sus cualidades. Sobre la voz de Coverdale poco hay que decir que no se haya dicho. Personalmente, creo que fue precisamente éste –“Lovehunter”/”Ready An Willing”- su mejor momento vocal, y que desde los tonos más altos de los temas más duros hasta los “amorosos” susurros marca de la casa (¿existe alguien más capaz de hacer esto y que quede elegante?) hace una auténtica exhibición.

Los temas:

1. "Long Way from Home" (David Coverdale) – 4:56
Espectacular inicio con un brillante y dinámico corte de rock clásico con adictivas melodías y estribillo matador. Absoluto clásico de su repertorio.

2. "Walking in the Shadow of the Blues" (Coverdale, Bernie Marsden) – 4:24
Otro de los más conocidos temas del disco y de su repertorio, en forma de medio tiempo pesado y potente, aunque se trate en esencia de un blues que, además, hace toda una apología del género desde la letra.

3. "Help Me Thro' the Day" (Leon Russell) – 4:39
Otro blues rock, aquí lento y arrastrado, ensalzado por el buen hacer de Coverdale a las voces, para hacer respirar al disco en este punto.

4. "Medicine Man" (Coverdale) – 3:59
Y de vuelta al medio tiempo más sólido, esta vez con un enfoque –sin salir de la elegancia- más divertido y contagioso. Un tema 100% Coverdale: “I’m Your Medicine Man, Your Doctor Of Love...”

5. "You 'n' Me" (Coverdale, Marsden) – 3:30
Las primera de las dos piezas de ese rock’n roll heredero de Deep Purple, rápido, con un pie puesto en el heavy rock, que Coverdale ha utilizado tanto en su carrera, aquí con un resultado muy dinámico y un marcado estribillo.

6. "Mean Business" (Coverdale, Micky Moody, Marsden, Neil Murray, Jon Lord, Dave Dowle) – 3:48
E immediatamente la segunda, de más acentuado caracter afilado y potente, e igualmente muy coneguida. Un tema de los que se animan a cualquiera, dando variedad al trabajo.

7. "Love Hunter" (Coverdale, Moody, Marsden) – 5:39
Un divertido medio tiempo llevado por unas tan llamativas como entretenidas lineas de bajo, bonito trabajo de guitarras y un estribillo coreable muy en la línea del rock más añejo.

8. "Outlaw" (Coverdale, Marsden, Lord) – 4:03
Probablemente el corte más preciosista del disco, con un enorme protagonismo de las guitarras dobladas, que se lucen aquí todos sus recursos. Para no perdérselo, impresionante.

9. "Rock 'N' Roll Women" (Coverdale, Moody) – 4:45
De nuevo un rock n roll, aunque esta vez en su versión más clásica –la de los 50’s-, para animar el tramo final antes del cierre.

10. "We Wish You Well" (Coverdale) – 1:34
Y el cierre con una breve pero bonita balada (en su formato más estándar, es prácticamente en único corte que no está impregnado de blues/rock’n roll) en la que Coverdale nos despide con sus mejores formas y como mejor sabe, cantando como pocos.