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jueves, 11 de noviembre de 2010

2010 - Allen/Lande - The Showdown

Cuando se estrenan proyectos como éste, de esos que implican a reconocidas figuras de carrera ya más que establecida al margen de ellos, lo que menos se espera es que (como proyecto) se labren también un camino propio.
Sí se espera que supongan un suculento bocado para los admiradores de esas figuras protagonistas, sí que resulten muy atractivos por esos nombres del "cartel", sí que se presenten como trabajos muy bien hechos por todo lo que se suele invertir... pero no que en unos pocos años consigan la continuidad necesaria para presentar, como es el caso, un tercer disco. Y mucho menos que sus trabajos puedan ser en esos años ya casi más esperados y vendidos que el de las "bandas madre" o los trabajos en solitario de los implicados. ¿Cuántas reuniones de estrellas hemos visto que se quedaron en sólo un disco de estudio, más o menos recordado?

Está claro que Allen y Lande se han tomado esto en serio, y que el éxito de sus primeros esfuerzos les ha animado a apostar fuerte por estos trabajos que llevan sus apellidos como nombre de guerra. Porque tras "The Battle" y "The Revenge" han vuelto a dejar prueba de su excelente labor vocal con otro duelo por todo lo alto en el repaso de otra buena cantidad de muy agradables temas del ya acostumbrado hard rock/metal tan melódico como aguerrido que los caracteriza. Y sin entrar en si ese conjunto de temas consigue ser de nuevo tan inspirado como lo fue en el anterior álbum (algo que, por lo parecido de los dos discos, quedará más al gusto del oyente) por lo menos sí se puede decir que éste resulta visiblemente muy trabajado y pulido para deleite de los admiradores de estas dos figuras. Más que suficiente para desearles que sigan adelante, también juntos.

martes, 26 de enero de 2010

2000 - Jorn - Starfire

Habitualmente despreciado por la gran cantidad de versiones de las que se nutre, si no ovildado por ser anterior al estallido popular (con su estreno en Masterplan) de la figura de Jorn Lande -sin duda una de las más notorias de la década que termina, "Starfire" no es sólo un interesante repaso a las influencias clave de un músico hoy tan reputado, sino que, gracias a la personalidad que derrocha y que unifica ese tan variado conjunto (a base de hacer tan suyas las versiones como los temas propios), es también perfectamente valorable como álbum de estudio.

Después de todo, y aunque hoy día -por el bagaje de versiones "como relleno" y "bonus" que hemos tenido los últimos años- haya caído esta práctica en el desprestigio, algunos de los discos y los temas más celebrados de la historia del
rock son (o se apoyan en) versiones de temas anteriores y hay una extensa e ilustre tradición rockera en esta disciplina.

Y es que si, por ejemplo, el "Cum'on Feel The Noise" de Slade coronó a Quiet Riot, "Diamonds and Rust" o "Green Manalishi" dieron lustre a los Judas Priest de los 70s, el jazzero "Time Is On My Side" fue uno de los primeros éxitos de los Rolling Stones e incluso los Beatles hicieron fortuna con el "Twist And Shout" de los Top Notes, además de incluir otras numerosas versiones en sus primeros trabajos, por qué no iba el primer disco en solitario de Jorn a recordarnos el tirón de estos viejos temas?

Si algo demuestra, desde luego, es buen gusto: Journey, Foreigner, City Boy, Deep Purple o Jefferson Starship tienen representación aquí, junto a otra mitad "propia" que para nada desmerece, y como si de otros viejos cortes se tratara, sigue ahondando en ese espíritu setentero del hard rock melódico, tendiendo la mano hacia
un lado al rock progresivo y hacia otro al heavy metal. Tan variado y metido en época, que como conjunto parece más deudor de Queen o de Styx que de las referencias mencionadas.

Qué más queremos, si hasta el que puede ser el tema más destacado es esta joya (que aquí sigue) de autoría propia que respira la trágica grandiosidad de aquellos mágicos estribillos de Rainbow o Dio.



En resumen, un futuro clásico de la década si consideramos la importancia de ser uno de los primeros pasos del que puede ser el vocalista más emblemático de estos diez años, y un gran entretenimiento en cualquier caso.