martes, 16 de febrero de 2010

2010 - Rage - Strings To A Web

Su reformación de finales de los 90s estaba dando sus frutos a principios de la siguiente década con lo que para muchos era uno de su mejores momentos creativos de siempre (recordemos que en los primeros años de la década que ahora se cierra salían casi a un disco por año y nos dejaron aclamados trabajos como "Unity" o "Soundchaser") pero llevaban ya unos años consiguiendo menos relevancia.

Puede que "Speak Of The Dead" quisiera ir demasiado "más allá" en la experimentación que se le supone a un grupo como éste y que el intento por volver a las raices de "Carved In Stone" no hiciera sino acabar de separarse de ese sonido (el de los citados "Unity" o "Soundchaser") que les estaba funcionando, pero el caso que no estaban llamando tanto la atención como hace un tiempo.

Todavía, claro, no sabemos si "Strings To A Web" lo hará ni cuáles serán sus cifras de ventas, pero sí es evidente que recupera precisamente aquel sonido. Potente, muy melódico, de sonido cristalino y con ese puntito progresivo que tenían esos discos de 2002 y 2003. Y con uno de los mejores trabajos de V.Smolski a la guitarra, que es mucho decir.

Mucha suerte para ellos y, para abrir boca a los que no lo conozcan, el trailer de la disquera:

1988 - Blind Guardian - Battalions Of Fear

Objetivamente, "Battalions Of Fear" fue en 1988 el debut de una de las bandas que más ha marcado el devenir del metal europeo en los 90s (quizás por detrás de Helloween y de poco más), y, también objetivamente, aunque este primer disco ya señalara desde la década anterior y con fuerza ese influyente camino, todavía hoy es uno de los trabajos más desconocidos de su carrera.

Puestos, pues, a hacer justicia con esos primeros años, hagamos primero memoria. Formados en 1986 bajo el nombre de "Lucifer's Heritage" y con una formación que hasta 2005 ha sido extrañamente inalterable para lo habitual en este mundillo -Hansi Kürsch (voces), André Olbrich (guitarra), Marcus Siepen (guitarra) y Thomen Stauch (batería, percusión)-, lanzaron dos maquetas -"Symphonies Of Doom"(1986) y "Battalions Of Fear"(1987)- antes de su primer LP oficial, que les valieron para llamar la atención de la discográfica No Remorse Records y poder grabar, ya bajo el nombre de Blind Guardian, su primer disco.

Que el "centro" del metal europeo se volcó en la segunda mitad de los 80s desde Inglaterra hacia Alemania se hacía evidente, y si hay que buscar raíces en el sonido de "los bardos" habría que hacerlo precisamente en compatriotas como Grave Digger, los Accept más afilados, Running Wild y, sobre todo, Helloween.
Metal veloz, pues, a la vez que cargado de melodía era entonces la consigna, pero su personal mezcla de metal enraizado en los primerísimos Helloween (los Helloween del Hansen vocalista) con elementos más clásicos y arreglos orquestales (para muchos sus siguientes álbumes tienen el honor de ser los primeros en utilizarlos significativamente en este tipo de música, aunque luego se haya hecho algo habitual), riffs duros tipo speed/thrash (algo también "muy alemán" en esa época) y una temática fantástica crearon escuela.

Características que a estas alturas casi parecen más de lo mismo de un género gastado y formulista, en el momento fueron toda una explosión. A esto hay que sumarle que, como por ejemplo los citados Running Wild, siempre superion conservar un estilo muy personal (más allá de los cambios de sonido) y diferenciado de los demás. Lo esencial, este punto, para ser recordados con el tiempo entre las masas que vendrían en breve. Tanto, por cierto, que en los últimos años parecen una referencia clara entre algunas formaciones de la nueva generación nórdica del estilo, llámense Persuader o Savage Circus.

Precisamente de entre esos factores diferenciales, una de las cosas que siempre se ha destacado por el público ha sido la potencia, y en "Battalions Of Fear, puede que más que en ningún otro disco, eso se nota. Las extensas y complejas construcciones de "Majesty" -con una entrada que se ha comparado a veces al "Fast As A Shark" de Accept y que podemos escuchar a continuación- y "The Martyr" -con algunos riffs potentísimos que rozan por momentos el trash más oscuro o el primer death-, y la energía de la directa y veloz "Run For The Night" o de "Guardian Of The Blind" son muestras de lo aguerrido de estos alemanes en aquellos tiempos.



Con ellas, otros temas exaltaban los ambientes épicos y medievales al tiempo que demostraban una técnica por encima de la media. Así, las instumentales "By The Gates Of Moria" o "Gandalf's Rebirth", dejaban claro por donde iban a ir los tiros.
Es difícil de decir, pero no es my descabellado pensar que éste sea el primer disco "de primera línea" donde el mundo de Tolkien, los magos, los dragones, las espaditas y la demás fanfarria "épico-metalera" hoy tan habitual como pasada de rosca tome el completo protagonismo. Por lo menos de esta manera, porque si bien es cierto que bandas como Manowar hacía tiempo que cantaban a los dioses de la guerra, y que la épica y los ambientes medievales funcionaban desde incluso décadas atrás, todo esto parecía una expresión de fuerza o se incluía dentro del espíritu de una canción. Desde aquí, en cambio, parece que se abre la puerta a la fascinación de contar leyendas por el encanto de ellas mismas.

Sea como sea, es sin duda un disco lo suficientemente conseguido como para escucharlo dejando de lado todos los prejuicios acumulados contra ese rebautizado "power metal" y con la seguridad de encontrar buenos momentos, además del principio de una carrera ciertamente interesante.

Sí, mayor gloria recibieron desde los medios trabajos posteriores, y precisamente el éxito de esos (y de otros como Gamma Ray) sirvió para que muchas otras bandas tomaran nota y se pusieran manos a la obra para revisar todo lo que sonara parecido desde "Keeper Of The Seven Keys" para adelante, copando el panorama hasta los límites que conocemos. Ahora que hace unos años que este boom parece más que superado, se puede asociar con otros anteriores que hemos vivido, por ejemplo en el Hard Rock más mediático de los 80s. Es inevitable, pues, con todo lo que triunfa y no sólo lo hemos visto con este sub-género: Algunos marcan el camino, muchos se unen a la fiesta hasta que se acaba por aborrecer, y por último quedan sólo los que de verdad tenían algo. Sí, Blind Guardian lo tenían.

martes, 9 de febrero de 2010

2010 - Blaze Bayley - Promise And Terror

Se ha pasado toda la década que se cierra demostrando que esa mala fama atribuida por parte de los seguidores de Iron Maiden era injustificada, y parece que va a empezar la que se abre de la misma manera. A base de buenos discos.
Y de un indiscutible talento que cerraría muchas bocas... si llegara a muchos oídos, claro.



Exitoso o no, Blaze lo vuelve a hacer con "Promise And Terror", un sólido trabajo de heavy metal clásico y poderoso que quizás pierde algo de ese sonido limpio, nuevo y potente que venía enseñando el antiguo vocalista de la Doncella en sus trabajos anteriores para acercarse a uno más tradicional y cercano al de la gran banda británica que le dio mayor fama.
Cosa de producción, sobre todo, ya que no hay mayores cambios en un estilo que ya funcionaba más que bien y en el que ha conseguido una identidad fuerte.

Podemos estar seguros de que si este fuera el anunciado nuevo disco de Iron Maiden la mayoría se darían, por lo menos, por satisfechos, y bastantes incluso más que orgullosos. Si fuera así, seguro, correríamos a por él. No lo dejemos pasar, entonces.

2010 - KEEL - Streets Of Rock N Roll

Más veteranos de vuelta. Y de nuevo de qué manera. Porque "Streets Of Rock N Roll" suena como mínimo tan bien como cualquiera de los clásicos que dio KEEL a los 80s, discos si no imprescindibles al menos sí infalibles para el que guste del rock duro más tradicional de esa década.

De la misma manera, cualquier amante de esa música rockera popular de entonces se sentirá a gusto con lo que nos traen de nuevo Ron Keel y sus chicos. Y es que si bien no posee algún gran hit que destaque por encima del resto tampoco puede descartarse un solo tema por bajar el listón del conjunto, y en todo ese recorrido sigue estando visible el espíritu del heavy tradicional y hardrockero de los más clásicos Quiet Riot o Helix, endulzado con la sensibilidad de los más melódicos Bon Jovi de los 80s.

No séra el disco más recordado del año. Pero si eso es lo que nos gusta, es una apuesta segura. La promo para acabar de convencernos:

lunes, 8 de febrero de 2010

2010 - Giant - Promise Land

Dos buenos argumentos para volver. Primero, el Hard Rock melódico vuelve a tener algo de mercado. Y segundo, buena parte de ese mercado pertenece, por ese cíclico gusto por mirar atrás, a las viejas glorias.

Giant tomaron buena nota, y a falta de poder reunir a toda la vieja formación (Dann Huff parece estar demasiado ocupado en su actual faceta de productor como para dedicarse a tiempo completo a su antigua banda) otro veterano como Terry Brock (el de los Strangeways) fue el que puso las voces. El resultado no se resiente.



Si Giant eran una banda de AOR con especial facilidad para las melodías pegadizas, "Promise Land" es un disco más que acertado en las melodías. Si eran capaces de rebosar dinamismo desde ese gusto melódico, "Promise Land" vuelve a ser muy dinámico y muy melódico. Y si triunfaron en los últimos 80s con un sonido muy de la radio de entonces, "Promise Land" suena a algo así como un listado de hits de la radio rockera de 1989. Sin altibajos, sin relleno y sin otra pretensión que el disfrute directo y sencillo del rock melódico. Todo música tan agradable como pegadiza. Un disco perfecto para un hilo musical.

Con cosas como ésta, que les dure mucho esta nueva etapa.