jueves, 31 de julio de 2008

2008 - Motörhead - Motörizer


Pensemos en un grupo veterano que nunca se haya apartado de su camino. Que nunca haya sido acusado o desdeñado por antiguos fans. Uno que siempre haya defendido unos mismos principios. Uno que tras décadas de carrera siga lanzando discos a envidiable ritmo y a un nivel que los coloque sin problemas al lado de sus más añejos clásicos.
¿Alguien tiene otro nombre más claro que el de Motörhead?

Pues bien, una vez más, tenemos lanzamiento de los chicos de Lemmy y de nuevo ya la primera escucha nos dice que vuelve a ser imposible que un seguidor del grupo se vea decepcionado. Por supuesto, porque es la fórmula Motörhead de siempre -tan efectiva como es cualquiera cuando es aplicada por aquellos que mejor la conocen-, y porque "Motörizer" la pone en liza en su versión más sólida, potente y rebosante de ese gancho que, quizá por lo sencillo, posiblemente por actitud y seguro por su evidente convencimiento, tan bien les ha funcionado en trabajos como pueden ser el reciente "Inferno".

Teniendo en cuenta que ese disco empieza ya, con tan sólo cuatro años de vida, a asentarse como uno de los más grandes de la formación tanto para crítica como para público, el éxito -dentro de lo que una banda como ésta puede esperar en el panorama actual- está asegurado.
No necesita más devaneos. Sencillamente, un listado de trallazos al más puro estilo Motörhead.

martes, 29 de julio de 2008

1978 - Judas Priest - Hell Bent For Leather


“British Steel”, “Screaming For Vengeance”, “Painkiller”... puede que hoy sean estos otros los discos más alabados de la trayectoria de Judas Priest. Pero “Hell Bent For Leather” culminaba de manera grandiosa una evolución que durante los 70s había dado a esta banda una serie de trabajos con un aire tan especial, que puede que ni los centenares de imitadores que han tenido desde el albor de los 80s, ni los propios Priest desde entonces, hayan vuelto a conseguir.
Más allá de que puedan ser o no “mejores” o “peores” discos, sí que se hace bastante evidente que de “British Steel” en adelante se asentó un sonido algo diferente que fueron sacando adelante reformándolo convenientemente en cada nuevo esfuerzo, pero que a esas alturas ya ponía mucho camino en medio desde “Sad Wings Of Destiny”o “Sin After Sin”.

“Hell Bent For Leather”, eso sí, adelantaba parte de ese sonido, el más rocoso y aguerrido de “British Steel”, y a la vez conservaba parte de la magia más rockera y setentera de sus predecesores. Y puede que por eso deba considerárselo como uno de sus discos más (o directamente “su disco” más) completos y variados.
Los diferentes registros de sus composiciones así lo abalan, recorriendo un espectacular espectro de posibilidades desde el rock melódico y radiable de “Evening Star” hasta el afilado y frenético heavy metal del tema homónimo, todo tipo de variaciones mediante.
Y así lo abalan también los distintos registros en la interpretación, ejemplificados en su máxima en la voz de Rob Halford, que salta otro nivel más dentro de su inigualable trayectoria para añadir a los agudos (dominantes por ejemplo en el inmediatamente anterior “Stained Class”) y graves limpios (que con tanto acierto intercalaba en los temas lentos de sus primeros trabajos) una nueva y especialmente emotiva y rockera voz dura y rasgada. Todo un protagonista de este disco, Halford, dejando claro que si es El Gran vocalista del heavy metal no es por haber dejado sólo el cliché de sus agudos imposibles, sino porque fue siempre capaz de escoger el mejor entre sus millones de recursos y por su amplísima variedad de registros. Personalmente, esa voz rockera y muy rasgada que luce por ejemplo en “Evil Fantasies” me es su “manera de cantar” favorita.

Volviendo a “Hell Bent For Leather”, puede que estas maneras más rudas respondieran en parte a la nueva imagen que se venían formando desde “Stained Class”. Esa tan característica hoy de Judas Priest -y por imitación del heavy metal en general- que adopta el cuero y los accesorios de metal como indumentaria, y la imaginería motera como lema, sacado todo ello de bares de carretera y ambientes de fuerte carga sexual (masoquismo, homosexualidad...) con intención de diferenciarse de manera clara y lanzarse ante el público. De hecho, la misma portada del disco ya reforzaba esta línea.

Publicado como “Killing Machine” el 9 de octubre de 1978 en UK, tuvo que “rebautizarse” para poder lanzarse al mercado USA e internacional sin problemas de “acogida moral”, y en marzo de ’79 aparecía en las tiendas americanas, y luego en las de todo el mundo, como “Hell Bent For Leather”.
De por medio, Judas Priest había tenido tiempo de añadir a la grabación una pista más, la versión de Fleetwood Mac "The Green Manalishi (with the Two-Prongued Crown)", que acabó por convertirse en uno de los mayores éxitos del álbum y en una imprescindible de su repertorio.
De aquí salió también el primer video de la banda, el de “Take On The World” –en el que vemos a un Halford ya ataviado en sus tradicionales cuero negro, metal, gafas oscuras y gorra-, junto al single de esta misma canción, acompañado de un directo de “Starbreaker” como cara B.
Precisamente este single atrajo especial espectación entre el público japonés, que recibiría en breve la visita de Judas Priest, y en esa gira nipona de “Hell Bent For Leather” obtendrían uno de sus primeros éxitos masivos en vivo y grabarían –de ahí que se la cuidara especialmente- su primer trabajo en directo, el célebre “Unleashed In The East”.


En esa misma gira, pero a su paso por Irlanda, se dió también la primera aparición de otro hecho ya clásico en su trayectoria: la entrada en escenario de Rob Halford montando una Harley Davidson para el comienzo del entonces nuevo tema “Hell Bent For Leather”. Maniobra casi aplacada por la policía local entonces, en adelante se convirtió en una constante para enloquecer al público.

Mucha historia, por tanto, acompaña a “Hell Bent For Leather”. Eso sí, para acabar de situar el disco, como mínimo cabría añadir que se trata de uno de los trabajos más citados como influencia y referencia de la NWOBHM que en poco tiempo estallaría en Gran Bretaña.

¿Hace falta algo más para que cualquier amante del heavy metal reverencie este álbum? Posiblemente no, pero sí para dar una idea de la enorme magnitud de este maravilloso conjunto, del que la experiencia dice que gana más y más con los años y las escuchas.
Así que repasémoslo tema a tema:

1. "Delivering the Goods" – 4:16
Primer cañonazo para abrir, descubriendo a la vez el sonido más pesado que consiguieron para su anterior “Stained Class” y que mostraban siempre en directo, y esos nuevos registros más rasgados, graves y aguerridos de Halford. Con la añadidura de un aire rock’n rollero y un no por habitual menos destacable excelente trabajo de guitarras, un tema absolutamente espectacular (puede que el antecesor a “Breaking The Law”) que quizá merecería mayor presencia en sus directos.

2. "Rock Forever" – 3:16
Un bajo pesado –al que hace mucho bien en todo el disco el mayor volumen que se le ha dado en la edición remasterizada, caso parecido al de los mínimos arreglos de teclados en otros temas- aguantando el tema para mayor juego de las guitarras y Halford que empieza a demostrar que puede cantar como él quiera, exhibiendo ahora voces más limpias y estirando notas a su voluntad. En general, un corte que engancha con un sonido más setentero.

3. "Evening Star" (Halford, Tipton) – 4:06
Nuevo cambio de estilo para el corte más radiable y accesible, que si bien podría parecer de primeras a fanáticos de otras etapas Priest algo fuera de lugar, acaba por aceptarse tan bien que ayuda a dar variedad al disco y a respirar espacio entre los anteriores y lo que se avecina.

4. "Hell Bent for Leather" (Tipton) – 2:41
Lo que se avecina no otra cosa que una descarga afiladísima de heavy metal de estribillo antológico marca de la casa que es hoy por hoy clásico ineludible de su repertorio. Alabar el trabajo de la dupla de guitarras Tipton & Downing sería casi caer en lo obvio, por algo son los maestros en esto.

5. "Take on the World" (Halford, Tipton) – 3:00
Tras la velocidad, “Take On The World” pasa al medio tiempo rock’n rollero de ritmo marcado de batería y estribillo hímnico, de nuevo con Halford espectacular en su papel más aguerrido. Como se ha dicho, single de éxito en su día, y un tema bastante incorporado a la cultura popular inglesa. Algo así como su “We Will Rock You” particular.



6. "Burnin' Up" (Downing, Tipton) – 4:07
Si queremos seguir con la camparación con Queen (argumento que perfectamente podría aguantarse bajo el peso de la presencia mediática que tenía “la reina” aquellos años), temas como “Burnin’ Up” dan pie a hablar de la variedad de influencias dentro del mismo disco. En este caso, unas guitarras que casi juguetean con el funk o el progresivo. Ésta es una orientación del disco en la que cabe señalar la aportación de la batería de Les Binks. Probablemente la más técnica y “sutil” que ha tenido Priest –sólo tocó en éste y el anterior trabajo, siendo sustituido por Dave Holland en “British Steel”- y que probablemente encajaba menos en los discos de los 80s. Otro tema injustamente olvidado.

7. "The Green Manalishi (With the Two-Pronged Crown)" (Peter Green) – 3:23
La versión que se comentaba antes, y que adquiere un empaque enorme de pesado pero brillante hard rock.

8. "Killing Machine" (Tipton) – 3:01
Otro tema curioso, que como “Rock Forever” o “Burnin’ Up” prefiere dejar el peso rítmico al bajo (puede que éste sea su disco donde el bajo es más notorio) y lucir eclecticismo en las guitarras, y de nuevo con unas atractivas melodías vocales de gusto setentero. Un corte de los que crecen con el tiempo.

9. "Running Wild" (Tipton) – 2:58
Y otro que por contra es totalmente inmediato. Un directo trallazo de heavy metal de los que crearon escuela de por muchos años.

10. "Before the Dawn" – 3:23
Vuelta total a la tortilla para encontrarnos con la balada del disco, un breve pero sentido corte de sobrecogedora atmósfera.

11. "Evil Fantasies" – 4:15
Y final de la mejor manera posible. Un temazo de hard rock clásico pero pesadísimo y agresivo, acentuado por una magistral y dura interpretación vocal, casi desquiciada en los tonos más rasgados, de un Rob Halford que nos recuerda que buenos cantantes hay muchos, pero que Dios sólo hay uno.
¿Es este álbum su mejor interpretación, o bien “Sad Wings Of Destiny”? En cualquier caso, un cierre fantástico para un disco de los que se funciona y se debe escuchar de una pieza, con calma y dispuestos a disfrutar de todo lo que puede dar.

sábado, 26 de julio de 2008

1983 - AC/DC - Flick Of The Switch


"Flick of the switch" es el caso claro de ese disco que, siendo una aparente decepción en su momento, gana al recuperarse con el tiempo. ¿La razón? Puede que la falta de singles claros, algo a lo que los AC/DC de entonces no nos tenían acostumbrados, fuera demasiado lastre al compararse con los discos inmediatamente anteriores, pero el tiempo puede ayudar a valor las cosas en conjunto.

Situémonos. La trágica baja de Bon Scott había sido un duro golpe del que su carrera musical pareció salir bien parada en un primer momento, con el lanzamiento del genial “Back In Black”. Eso sí, un año más tarde, “For Those About To Rock” dejaba las primeras dudas presentando un conjunto que, aún teniendo algunos de los temas más grandes que habían escrito nunca, fue visto por la crítica como un trabajo irregular. Y esa misma crítica ha ido asentando con el tiempo la idea de que ése fue el primer punto de su declive, y que hasta finales de los 80s (“Blow Up Your Video”) o, especialmente, principios de los 90s (“The Razor’s Edge”), la carismática formación no empezó a levantar cabeza, asentándose desde entonces como uno de esos grupos veteranos que sólo publican discos a intervalos grandes de tiempo, pero haciendo siempre alarde de conocer mejor que nadie su estilo.
“Flick Of The Switch”, por tanto y para gran parte del sentir popular, es el arranque definitivo de su etapa más baja.

¿Qué cambiaba en este disco con relación a los anteriores?
Lo y primero y ya comentado, la apuesta por un conjunto regular y homogéneo en contra un puñado de "singles". Pero ya que esto es algo que, como se ha dicho, puede chocar de primeras pero el tiempo acaba por curar, ¿qué más?
La pretensión de sonar más austeros y crudos. Malcom Young, viendo el cambio del panorama musical del momento y el estado de la banda, debió querer recuperar un sonido más sucio y agresivo a lo “Let There Be Rock”, en detrimento de las brillantes producciones de los discos posteriores. Para ello, no dudó en prescindir de su entonces habitual productor Mutt Lange.

La limpia, además, no se quedó ahí, y el núcleo fuerte del grupo (los Young, claro) quiso renovar a parte del equipo que los acompañaba, incluyendo al batería Phil Rudd. Lo de Rudd, eso sí, pareció responder a algo de tipo "más personal". Pero el fichaje del más rudo Simon Wright para sustituirlo –aunque no llegara a tiempo de grabar- sí que parecía seguir la línea trazada.

A tenor de todo esto, el resultado debió ser lo que pretendían los Young: un disco compacto, tosco (hasta en la portada), fiero y rockero. El problema fue que, al parecer, no era lo que pretendía la mayor parte de su público ni la crítica.
Parece ser que ellos mismos no tardaron en comprenderlo, y fuera de la gira de presentación del propio “Flick Of The Switch”, no se ha esuchado en directo otro tema de este disco. Maldito desde entonces, pocos son los que se han atrevido a reivindicarlo, pero lo cierto es que años y escuchas más tarde las críticas no parecen tener tanto fundamento, al lado de cómo se han ido asentando otros de sus álbumes.
De hecho,  puede que sea uno de sus trabajos más sólidos desde el imprescindible “Back In Black” hasta el momento actual. El que dude de ello y tenga un momento, que repase la "cara A" del disco. Sinceramente, ¿algo así no sería recibido hoy en día como todo un éxito?

jueves, 24 de julio de 2008

1971 - T-Rex - Electric Warrior


Aunque hoy la etiqueta “Glam” está bastante contaminada por el uso que se ha venido haciendo en referencia a los grupos más accesibles y de orientación comercial del hard rock de los 80s, en la mayoría de casos dándole connotaciones despectivas o atendiendo sólo a la estética de la banda –algo que, de hecho, es lo único que parece definir el término para estos casos- y no a su sonido, lo cierto es que muchos años antes de esto ya se utilizaba acuñada como un estilo musical. Y no un estilo extraño o underground, sino como uno de los movimientos de mayor popularidad de la primera mitad de los 70s.

La invasión británica de los 60s, la psicodelia, el rock’n roll más clásico y enérgico, el folk rock y las melodías pop más llamativas se dieron cita en una fórmula en la que primaban la frescura, los estribillos contagiosos, el desenfado, la ironía y la ambigüedad en los temas, especialmente sexuales. Aderezado todo con interpretaciones exageradamente sensuales y potenciado con vestimentas y maquillajes llamativos, resultó un cóctel explosivo para arrasar a una generación que tuvo como ídolos a David Bowie, The Sweet, Gary Glitter, Slade o los T-Rex de Marc Bolan. Y precisamente a Marc Bolan y sus T-Rex debemos todo este asunto.

De hecho, es habitual la referencia a “Electric Warrior” como el primer disco de este género. Tanto, como la que lo promulga como el disco clave del Glam Rock. Y como la innovación no es algo que se geste en un día, Bolan vino trabajando en la música con notable éxito desde la segunda mitad de los 60s, llamando entonces a su banda “Tyrannosaurus Rex” –un nombre que cambiaría sencillamente por T-Rex a partir del disco homónimo de 1970-, explorando desde siempre los terrenos del rock n roll y el folk, y anunciando su interés por los ambientes más “místicos” y planteamientos ambiguos. En el camino, consiguió también reunir a una banda de primer nivel para acompañar a su voz y guitarra. Así, se consolidó el dúo guitarrero formado por el propio Bolan y Finn, y se añadió al bajista Steve Currie y al batería Bill Legend, convirtiéndose en una de las formaciones clásicas del rock. No en vano, el nombre de T-Rex es uno de los más grandes y respetados del género.

Llegados a este punto, “Electric Warrior” resultó un salto considerable. Tan llamativo por su planteamiento y puesta en escena, exagerando todo en lo que venía trabajando, que en poco tiempo estaba marcando influencia entre los más amigos de la teatralidad. El Ziggy Stardust de Bowie es de las muestras de mayor éxito.

“Electric Warrior” fue todo un ejercicio de imaginación. La más lisérgicas texturas y ambientes, las letras más extrañas y extravagantes, y la sugerente y casi susurrada interpretación vocal de Bolan abrían todo un mundo nuevo, tan íntimo como lascivo. En medio de todo esto, tenían cabida tanto fibrosas piezas rockeras como “Rip-Off” o –en un registro más accesible y contagioso- “Get In On”, como esas “baladas“ marca de la casa en las que el demasiado pronto malogrado Marc parecía cantar al cosmos y a todo un mundo de entes abstractos conocidos sólo por él imbuido en un mar de “sustancias”. En general un conjunto admirable que se repetiría con acierto en “The Slider” (1972), en la que es probablemente su otra gran obra maestra.

Pero quedémonos de momento en “Electric Warrior” –número uno en UK y álbum más vendido de 1971 en el Reino Unido-, un álbum de ambiente tan especial que más que describirse debe escucharse, y repasemos mínimamente y sin dar más detalles el track list. ¿Que alguien no lo ha escuchado? Puede ir siendo hora de probarlo.

1. "Mambo Sun" – 3:40
Un principio para el álbum que ya enseña los nuevos postulados, haciendo gala de la sensualidad y misticismo, primero en forma de medio tiempo...

2. "Cosmic Dancer"
– 4:30
...y después en un maravilloso tema lento envuelto en lisergia.

3. "Jeepster" – 4:12

4. "Monolith" – 3:49
Fórmula, la de “Cosmic Dancer”, que se repite en esta igualmente preciosa “Monolith”

5. "Lean Woman Blues" – 3:02

6. "Get It On" – 4:27
Destaquemos también este conocidísimo single, número 1 británico y pieza de sobra incorporada a la cultura popular.

7. "Planet Queen" – 3:13

8. "Girl" – 2:32
Una preciosa balada para deleitarse dentro del clima íntimo que transmite.

9. "The Motivator" – 4:00
Y uno de los más elegantes cortes del disco...

10. "Life's a Gas" – 2:24
...que tiene continuidad en “Life’s a Gas”...

11. "Rip Off" – 3:40
...antes de que “Rip Off” cierre con su arranque enérgico y aguerrido de rock’n roll.

martes, 22 de julio de 2008

1965 - The Kinks - The Kink Kontroversy

Si pensamos en aquella decisiva generación británica que desde mediados de los 60s revolucionó la música rock, inmediatamente nos vienen a la cabeza los nombres de The Beatles o The Rolling Stones. Si vamos un poco más allá para pensar en los que tuvieron un papel importante en el “endurecimiento” de esta música, creando algunos de los estándares más utilizados por el rock y hard rock desde los 70s, se nos añaden nombres como los de The Who o Cream. Y tanto en un caso como en el otro nos llegará con fuerza -aunque desde un segundo plano popular- el nombre de The Kinks. Aunque sí importante notoriedad, nunca tuvieron la base de seguidores de aquellos otros, pero su propia base de seguidores siempre los ha reivindicado como uno de los grupos más influyentes de la historia del rock, del hard rock y de la música popular. No en vano son muchos los artistas que los han mencionado como influencia en terrenos tan dispares como el punk, el glam rock o la new wave.

Si ahora pasamos a pensar en The Kinks, nos vienen a la cabeza aquel “Village Green”, “Something else”, el maravilloso “Arthur (Or The Decline And Fall Of The British Empire)” o el igualmente grande “Lola vs Powerman”. Puede que en lugar de discos nos asalten la memoria singles como la primeriza “You Really Got Me”, estandarte popular y reconocido referente pretérito para hard rock, o aquella popular “Waterloo Sunset”.


En el espacio que queda la fiebre rockera de sus primeros singles (“You Really Got Me”, “All Day And All Of The Night”...) y el éxito de sus discos maduros –los mencionados, por ejemplo- más acordes con los trabajos preciosistas, melódicos y de exuberantes arreglos que en los últimos 60s ya hacían Beatles o Stones; quedan una serie de trabajos de los que pocos se acuerdan.
Con unos Kinks todavía metidos en su estilo más fresco y rockero, pesado y bluesy pero accesible, y antes del giro hacia esos otros terrenos, “The Kink Kontroversy” ha quedado como un olvidado de su carrera, y para gran parte de la crítica especializada (hasta que por fin hoy parece ser recuperado), como un "disco menor" de su trayectoria.

Sin embargo, éste es seguramente el disco más infravalorado de su carrera y puede que uno de los más subestimados de esa generación sesentera.
“The Kink Kontroversy” es un gran ejercicio rockero con pinceladas de toda la amalgama sónica de la época (blues, soul, rhythm’n blues...) y algunos de sus temas más destacables en diferentes registros. La divertida y potente “Till The End Of The Day” en esa misma línea de su “You Really Got Me”, la “dylanesca” “I’m free”, la pesadísima versión del blues “Milk Cow Blues”, la balada “Ring The Bells” o “You Can’t Win” son algunas muestras que animan a recuperando sin miedo.