Cuando algún reputado músico ofrece algo nuevo que parece extrañamente sencillo (para lo que se esperaba de él) se suele decir que se trata de un disco "de madurez". Y sí, puede que si el músico no es del todo reputado sencillamente se tache al disco de fácil o de poco trabajado.Pero el caso de Bunbury es algo totalmente diferente a todo. Vale, ya había avisado diciendo que este disco sería "la otra cara" del anterior, más eléctrico y dinámico, "Hellville De Luxe", algo premeditadamente "intimista" (ese otro calificativo tan gastado en estas ocasiones) que fuera (literalmente) como "un disco de cámara, que pudiéramos tocar ahora mismo aquí, de forma sencilla y natural, sin demasiados aspavientos".
Y sí, si eso es lo que quería, seguro que lo ha conseguido. Porque "Las consecuencias" no sólo se desnuda de la electricidad y fuerza de "Hellville de Luxe" sino que tampoco recupera la exuberancia de los arreglos e influencias, a veces tan extravagantes, de los trabajos anteriores al citado y de los que aquél ya se había desprendido, en algo así como un viaje a lo básico que se entenderá mejor escuchando esto:
Así pues ¿qué queda para este álbum?
Pues "sencillamente" un disco casi completamente acústico, tranquilo, enormemente sobrio, quieto y lineal. Uno en que hasta los arreglos son sutiles y casi imperceptibles. Uno en el que un medio tiempo baladero como este “Los Habitantes”, que aquí escuchamos comentado por él mismo en la radio y que, por cierto, tan bien encajaría en el último -o, mejor, en un disco de los Héroes (y eso que esto parece algo extraño en su discografía en solitario)-, resulta el momento más efusivo.
Así pues, parece que el debate está servido y se mueve entre dos extremos. ¿Esto es la última propuesta genial de Bunbury, toda una sorpresa de un artista imprevisible y un precioso giro a lo cercano... o un disco “sacado de la manga” y “poco hecho” que nos quiere colar el antiguo frontman de los Héroes?
Que cada uno piense lo que quiera, claro. Pero mejor si primero se empapa un poco de su música. Y si al final resulta que era, “sencillamente”, un disco con algunos muy buenos momentos para disfrutar en la intimidad (sin pretensiones de resultar lo más original o, mucho menos, grandilocuente), pues eso que habremos ganado para saber utilizarlo. Total, seguro para el siguiente tenemos que volver a descubrir otra manera diferente.