Se ha pasado toda la década que se cierra demostrando que esa mala fama atribuida por parte de los seguidores de Iron Maiden era injustificada, y parece que va a empezar la que se abre de la misma manera. A base de buenos discos. Y de un indiscutible talento que cerraría muchas bocas... si llegara a muchos oídos, claro.
Exitoso o no, Blaze lo vuelve a hacer con "Promise And Terror", un sólido trabajo de heavy metal clásico y poderoso que quizás pierde algo de ese sonido limpio, nuevo y potente que venía enseñando el antiguo vocalista de la Doncella en sus trabajos anteriores para acercarse a uno más tradicional y cercano al de la gran banda británica que le dio mayor fama. Cosa de producción, sobre todo, ya que no hay mayores cambios en un estilo que ya funcionaba más que bien y en el que ha conseguido una identidad fuerte.
Podemos estar seguros de que si este fuera el anunciado nuevo disco de Iron Maiden la mayoría se darían, por lo menos, por satisfechos, y bastantes incluso más que orgullosos. Si fuera así, seguro, correríamos a por él. No lo dejemos pasar, entonces.
Más veteranos de vuelta. Y de nuevo de qué manera. Porque "Streets Of Rock N Roll" suena como mínimo tan bien como cualquiera de los clásicos que dio KEEL a los 80s, discos si no imprescindibles al menos sí infalibles para el que guste del rock duro más tradicional de esa década.
De la misma manera, cualquier amante de esa música rockera popular de entonces se sentirá a gusto con lo que nos traen de nuevo Ron Keel y sus chicos. Y es que si bien no posee algún gran hit que destaque por encima del resto tampoco puede descartarse un solo tema por bajar el listón del conjunto, y en todo ese recorrido sigue estando visible el espíritu del heavy tradicional y hardrockero de los más clásicos Quiet Riot o Helix, endulzado con la sensibilidad de los más melódicos Bon Jovi de los 80s.
No séra el disco más recordado del año. Pero si eso es lo que nos gusta, es una apuesta segura. La promo para acabar de convencernos:
Dos buenos argumentos para volver. Primero, el Hard Rock melódico vuelve a tener algo de mercado. Y segundo, buena parte de ese mercado pertenece, por ese cíclico gusto por mirar atrás, a las viejas glorias.
Giant tomaron buena nota, y a falta de poder reunir a toda la vieja formación (Dann Huff parece estar demasiado ocupado en su actual faceta de productor como para dedicarse a tiempo completo a su antigua banda) otro veterano como Terry Brock (el de los Strangeways) fue el que puso las voces. El resultado no se resiente.
Si Giant eran una banda de AOR con especial facilidad para las melodías pegadizas, "Promise Land" es un disco más que acertado en las melodías. Si eran capaces de rebosar dinamismo desde ese gusto melódico, "Promise Land" vuelve a ser muy dinámico y muy melódico. Y si triunfaron en los últimos 80s con un sonido muy de la radio de entonces, "Promise Land" suena a algo así como un listado de hits de la radio rockera de 1989. Sin altibajos, sin relleno y sin otra pretensión que el disfrute directo y sencillo del rock melódico. Todo música tan agradable como pegadiza. Un disco perfecto para un hilo musical.
Con cosas como ésta, que les dure mucho esta nueva etapa.
Todo un clásico, aunque cada vez parezca más lejano. Sí, quizás por ese nombre tan “poco serio”, quizás por aquella actitud tan “de otra época”, puede que por esa fingida madurez global que parece querer obligarnos a olvidar nuestro pasado, lo que nos hacía pasarlo bien, los 80s más nuestros. Pero desde hace años parece que a Loquillo se le considera desde el gran público -y a pesar de la enorme salud con la que sigue su carrera- patrón sólo de fans atemporales o nostálgicos que poco han aprendido de música en todo este tiempo. De repente, parece que los 80s eran territorio sólo para bandas americanas y, localmente, para aquella tan exageradamente reivindicada “movida” emparentada, sólo emparentada, con la banda que nos ocupa.
Aún así, poco nos debe costar recordar que la generación de los últimos 70s que trajo con fuerza el rock’n roll a España tuvo continuidad a lo largo de la década siguiente también en lo popular (abriéndose hueco a medio camino de esa mencionada fiebre más popera de los medios y la gran generación puramente heavy/hardrockera de Barón Rojo, Obús y demás), encarnándose en la figura del barcelonés José María Sanz Beltrán, rock’n roll personificado en un señorial galán macarra de barrio bajo con toneladas de actitud chulesca. Y en uno de los personajes de la década, sin duda. No en vano consiguió con sus Trogloditas dar el golpe ya desde el debut con el grupo en aquel “El Ritmo Del Garaje” (1983) -que se recuerda a continuación- y consolidarse en el éxito masivo en España y Latinoamérica desde este “Mis Problemas Con Las Mujeres” hasta el alba de los 90s.
Es indudable, entonces, que “Mis Problemas Con Las Mujeres” es uno de los mayores clásicos de nuestro rock (a secas), y que supuso un enorme salto en la carrera de “El Loco” y sus Trogloditas, revistiendo de clásica elegancia (desde esa portada que es toda una declaración de intenciones), variedad y gusto por lo más añejo de esta música al juvenil y gamberro estilo anterior que, cómo no, seguía de espíritu presente y como seña de identidad. Sólo así se pudo abordar el jazz, el swing, el blues, el folk o la música latina desde su inicial rock n roll de espíritu punk y rockabilly inspirado en los Beach Boys o The Clash.
De hecho, aún conservando el desenfado punk, si hay una influencia rockera que parece sumarse para este disco, y no sólo por el curioso homenaje que se le dedica, esa es la de Elvis. A pesar, claro, de que difícilmente se puede encontrar un guión claro para un trabajo tan ecléctico y diverso como éste y que se debe, sobre todo, al momento tan inspirado como confuso del principal compositor de los Trogloditas, Sabino Méndez, que para entonces ya empezaba a chocar con el grupo y hacer evidentes esos problemas con las drogas que, dicen, lo llevaron a su separación de la banda pocos años después, cerrando la mencionada etapa de gloria de Loquillo y Trogloditas.
Con un planteamiento tan amplio, se hace más obligado que nunca un repaso a los cortes del disco uno por uno. Aquí va:
01-Mis Problemas Con Las Mujeres Swing, jazz, bonitos arreglos de viento y cuerda, casi un homenaje a la primera mitad del siglo XX. Para empezar un disco de alguien que se hizo famoso rockeando con estribillos como “Yo para ser feliz quiero un camión” o “Yo tengo una banda de rock n roll”, es todo una apuesta. Lo del homenaje “retro”, para quien lo dude, queda aquí más que claro:
02-El Molino Pero bien, esto es un disco de Loquillo, así que no tarda en aparecer el rock n roll más directo, y con un sonido más potente que de costumbre, arropado en la que puede ser la mejor producción de sus tiempos clásicos. Dinámico, con gancho, potente, divertido, y con una de esas letras costumbristas de la más baja clase social tan suyas y que dominan todo el álbum. Para qué más.
03-Brisa De Abril Nos relajamos de nuevo en esta buscada alternancia de tempo y registro, antes de entrar en la parte más potente del disco.
04-Ya No Puedo Bailar Lo dicho, de nuevo un giro al rock más crudo. Y de qué manera. Divertido, sí, pero gamberro de una manera incluso poco habitual en su carrera, que raya con las letras en una especie de "gore" algo infantil pero efectivo cara al público, dejando al trabajo en su punto más duro antes de atacar con ese clásico definitivo que es “La mataré”.
05-La Mataré Tomando el relevo de forma continuista desde “Ya no puedo bailar”, el rock afilado, potente y de tempo alto (ojo a ese riff cercano al heavy metal) sigue en liza fundiéndose ahora con algunos retazos... ¡de rumba! El resultado: el tema más personal, coreable y pegajoso del disco (y puede que de toda su discografía). Punto y a parte merece la polémica de la letra, que nos lleva hasta un amor/desamor “hasta la muerte” muy al estilo “quinqui” y barriobajero que, según el propio Loquillo, no debería entenderse como un alegato al maltrato de las mujeres, pero que, tal y como están las cosas de mal con esta tragedia, llegó a dejar fuera de su repertorio durante mucho tiempo por temor a malos entendidos y hasta hace pocas fechas. Sabiendo que en muchos lugares se le conoce, principalmente, por este tema, debió cambiar de idea, así que olvidando la polémica por un rato, recordemos “La mataré”:
06-Los Mejores Años De Nuestra Vida Volvamos a lo más tranquilo. Tan sencillo como efectivo (todo un resumen para su planteamiento) y en un registro tan diferente esta vez (retomando parte de los aires “retro” del primer corte), el tema más emotivo del disco.
07-Siempre Libre ¿Queremos más cambios? Pues qué mejor que ir a buscar el aire punk que tanto había explotado en discos anteriores. Nos vamos de rock n roll para otro de sus temas más conocidos.
08-Coleccionistas Y más. Con “Coleccionistas” entramos en la parte más “experimental” del disco. Tanto, de hecho, que ésta y la siguiente son seguramente las canciones que más utilizan como argumento los que acusan a “Mis Problemas Con Las Mujeres” de tropezar en ese exceso de variedad y de temas. ¿Sin ellos sería más homogéneo y constante? Seguro, pero también nos perderíamos un par de temas divertidos que tocan el folk, el rock n roll acústico e incluso lo latino.
09-Cançó De Pagès Lo dicho. Pero ahora en un tema firmado por F. Pi de la Serra y cantado en catalán. La letra, tan cómica como atrevida, y el resultado, curioso, pero indiscutiblemente divertido para un directo. La prueba:
10-Piratas En un registro parecido pero en un tema más masivamente aceptado por sus seguidores, “Piratas” sigue repartiendo tranquila diversión, en este caso con un bonito aire nostálgico.
11-El Fantasma De Elvis Si este no es homenaje más cachondo que se le haya hecho a Elvis debe faltar poco para ello. Rock n roll clásico y retro, cómo no, que liga con ese antiguo sonido que va salpicando al disco para un tema que parece comenzar como una revisión del mítico “Return To Sender” del Rey y acaba por ser un fenomenal y autónomo tema que, sin embargo, bien podría (con otra letra, claro) haber sido cantando por Elvis en uno de sus éxitos.
12-Las Mil Y Una Noches Rock de gusto funk para ir completando registros.
13-Algún Día Moriremos Y un final quieto y nostálgico que presta su melodía para silbar todavía un buen rato más mientras el disco permanece en la mente.
No nos engañemos. Hoy nos acordamos de Diamond Head principalmente por la insistencia de Metallica (entre otros) en reivindicarlos con sus versiones. Si no fuera por esto, nos acordaríamos de ellos sólo como lo hacemos (y utilicemos para la comparación a otras bandas de enorme talento) de Cloven Hoof o de Witchfinder General. Es decir, cuando nos ponemos, en este afán tan de hoy de conocer más (en cantidad) que nadie, a rebuscar entre esas "bandas de culto" (una manera bonita de hablar de fracasados comerciales) de la NWOBHM.
Para colmo, tanto si nos acordamos de ellos como unos estandartes de aquella "vieja-nueva" generación británica como si lo hacemos por esos "Am I Evil" o "The Prince" que tanto han tocado Hetfield, Ullrich y compañía, sólo nos acordamos de una pequeña parte de su creación. Porque Diamond Head, sí, sobrevivieron a la NWOBHM (o resucitaron tras ella, se debería decir) y volvieron a dejar patente su clase en un estilo renovado que ya poco tenía que ver con esos pioneros del heavy inglés. Y aunque parezca extraño por el olvido en el que ha caído esta segunda era, volvieron a convencer a los más grandes con su música. Por algo debe ser.
Para grabar "Death & Progress" colaboraron, ni más ni menos, T.Iommi (que firma el primer tema) y Dave Mustaine, y para su gira acompañaron a Megadeth o los propios Metallica. Pero la auténtica grandeza no estuvo en el respaldo (que al fin y al cabo y como el tiempo tardó poco en demostrar tampoco sirvió para hacerles dar el paso al frente en los medios) sino en una música que, además, tampoco tenía nada que ver con "Lightning To The Nations", Metallica, Megadeth o cualquier otro de los emparentados. "Death & Progress" respiraba Hard Rock clásico, melódico y elegante. Con la influencia primigenia de Led Zeppelin, claro, y la del hard rock de la época muy visibles. Pero con mucha personalidad y clase a raudales. ¿Cómo si no se puede llegar a grabar un tema como éste?
Pues mientras nos damos cuenta de lo mucho que tienen todavía por descubrir al gran público, sólo una cosa más. Todavía están frecuentando la escena. Quizás les viene bien algo de atención.
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