Puede que algunos digan que lo que falta es el trabajo de Jamie Hooper, que en los discos anteriores ponía las voces guturales a la música de esta joven banda canadiense y actualmente no puede cumplir su parte al hallarse en recuperación médica. Sin ese segundo vocalista, es el guitarrista J.Hagberg el que añade esta labor a su repertorio, pero en este papel no adquiere demasiada relevancia en el conjunto, quedando para protagonizar la parte vocal las estridentes voces de Cam Pipes, a medio camino de Udo y del Halford más visceral.
Y bien, claro que en los trabajos anteriores el duelo gritón de los dos cantantes había sido una gran seña de identidad, pero "Here Waits Thy Doom" no sólo deja apartadas las voces extremas "por accidente" sino que parece querer incidir en el lado más clásico de su música, siempre deudora por un lado del heavy metal aguerrido de los primeros Accept o de Judas Priest y del afilado speed/thrash por otro, incluso llegando ahora a desnudar la producción del sonido más actual de otros discos, por lo que el hecho de que nos quede sólo la parte cantante "más clásica" no hace sino reforzar esta impresión. ¿Acaso un tema como éste, indudablemente heredero de lo más clásico y "ochentero" del heavy metal, encajaría completamente en los discos anteriores?
Visto así, parece haber algo más parecido a una evolución hacia lo clásico que un cambio puntual, que se verá o no reafirmada en el futuro posiblemente a partir del éxito o fracaso comercial que obtenga el álbum. Más allá de esto, el trabajo instrumental sigue siendo muy notable (más si cabe en esas guitarras que se doblan y cabalgan apabullantes) y se ha conseguido un listado de temas con empaque de disco homogéneo, quizá sin salpicarse de algunos bombazos como aquel "Advance and Vanquish" que les dio la fama pero consolidando el que, puede, sea su disco de conjunto más regular.
Los seguidores que ya habían conseguido no tienen por qué temer. Siguen estando allí con sus riffs thrasheros y su épico aire heavy, y además puede que se hayan merecido con esto la atención de los amantes del añejo metal de los ochenta. Que tengan suerte.
Que a Skid Row se les intentara meter en ese mismo saco que a los montones de bandas con pocas más pretensiones que las de sumarse a la moda del hard rock más radiable de la época para hacer dinero fue un sin sentido que los muchísimos que quedaron con la boca abierta con su debut pudieron comprobar por ellos mismos, pero que se les siguiera tratando como una banda de hard rock radiable (exitosa, sí, con gancho, pero "en el saco") por los singles para las masas que presentaba aquel disco y que, inevitablemente, fueron su contenido de mayor repercusión, quedó absolutamente rechazado por su segundo trabajo: "Slave To The Grind". Claro, al menos para aquellos que lo escucharon y se acuerdan de él, que no son pocos.
Muchos de estos no dudan en afirmar que ese disco es precisamente su mejor esfuerzo, y probablemente también sea el más influyente, viendo el papel protagonista que está tomando esa escena sueca actual que trae de vuelta el sleazy y el hard 'n heavy de aquellos años en un formato que la mayoría de las veces se hace más denso y potente e imaginando que en ese sentido pocos, o ningún disco mejor que "Slave To The Grind" pueden considerarse culminación de ese sonido que parecen imitar.
Eso sí, mucho van a tener que trabajar Crashdiet, Crazy Lixx y demás jovencitos, reconociendo la valía de muchos y sus divertidas intenciones, para dar forma a algo que demuestre el potencial que Skid Row dejaron patente en este álbum. Y es que "Slave To Grind" no sólo dejó las pruebas de la clase del grupo y de su capacidad para firmar temas directos y contagiosos, sino que apabulló al público con una desbordante colección de riffs machacantes, retorcidos y motivadores que llevaban la música de Skid Row a un nivel mucho más trabajado y duro, más próximo (y más potente en muchas ocasiones) al heavy metal de los 80s que al hard rock que inundaba las radios a finales de esa década, aún siendo perfectamente reconocible su fuerte identidad.
Tan grande fue que "Slave To The Grind", el álbum de estos Skid Row endurecidos y "heavys", entró directamente en el número 1 de las listas de ventas sin necesidad de ser ni tan directo ni tan radiable como lo había sido su predecesor o, de manera más acentuada, como lo solían ser los discos que llegaban a esos niveles populares en esa época y, mucho más, en cualquiera posterior. En ese sentido, tuvo el honor de ser el primer álbum de heavy metal en colocarse en el número 1 del Billboard 200 americano en aquella era Soundscan que brevemente vio en la misma cima a otros productos metaleros como el Black Album de Metallica o el "Far Beyond Driven" de Pantera.
A las ventas les acompañaron las grandes giras, y Skid Row se vieron envueltos en esos tiempos en los mayores shows de su carrera girando mano a mano con los Guns N' Roses de su mayor gloria.
1. "Monkey Business" (Rachel Bolan, Dave Sabo) 4:17 Uno de los principales responsables del éxito por tratarse del primer single del disco y el primero aviso entonces de la evolución de la música de Skid Row, también con un sonido muy conseguido en el que todos los instrumentos gozan de peso y clara identificación y S.Bach maravilla con su variedad de registros. Un medio tiempo histórico y con gancho hoy día inevitable clásico de la banda.
2. "Slave to the Grind" (Sebastian Bach, Bolan, Sabo) 3:31 Que el tema que da nombre al disco sea el que más claramente podemos identificar con ese nuevo sonido más centrado en el heavy clásico es toda una declaración de intenciones. Brutal trabajo de guitarra en un tema veloz y de ritmo cabalgado que podría ser la bandera del grupo más poderoso de la NWOBHM.
3. "The Threat" (Bolan, Sabo) 3:47 A menor ritmo pero sin bajar el listón, una buena muestra de que el disco no tiene ni un momento de relax ni un poco de desperdicio.
4. "Quicksand Jesus" (Bolan, Sabo) 5:21 El primero de los temas lentos, “Quicksand Jesus” queda lejos de ser una balada convencional, y tras un inicio que bien pudiera parecérnoslo se destapa con un lento pero pesado sonido de desgarrado final con punto estrella en la voz de Bach. Sin haber sido single en su momento, ha pasado por delante al resto de baladas del disco en peso histórico del repertorio de Skid Row.
5. "Psycho Love" (Bolan) 3:58 Vuelven esos riffs pesados, macarras y atractivos marca de casa con un tema duro pero de estribillo directo.
6. "Get the Fuck Out" (Sabo) 4:02 El tema polémico del disco (el título deja claro por qué) que hizo que se lanzara en dos versiones diferentes: la original con este directo, potente y headbanger tema de letra ruda y ofensiva (dentro de lo inocente que puede ser si se encuadra dentro de la macarrería del rock duro de la época) y la versión "limpia" en la que se sustituyó por un más "correcto" "Beggar's Day". Ofensiva o no, las guitarras crujientes y el ritmo machacante de "Get The Fuck Out", posiblemente el corte más divertido del álbum, hacen valer la pena al original.
7. "Livin' on a Chain Gang" (Bolan, Sabo) 3:56 Riff para la memoria y otro temazo más para el disco.
8. "Creepshow" (Bolan, Rob Affuso, Scotti Hill) 3:56 Coros con mucho gancho para seguir adentrándose en una segunda mitad del disco que, si bien ya no tiene tantos de los temas más famosos de la banda, no baja para nada el nivel.
9. "In a Darkened Room" (Bach, Bolan, Sabo) 4:57 Tras este segundo bloque de nuevo un tema lento, aquí sí en forma de balada más convencional en la tradición hardrockera del momento. Emotiva y con una fantástica interpretación vocal que la ensalza.
10. "Riot Act" (Bolan, Sabo) 2:40 ¿Baladas para ir cerrando? Nada, volvemos a la carga con otro corto rápido y potente. Directo y sin florituras, breve, quizás el corte más sencillo del álbum, intencionado golpe al oyente.
11. "Mudkicker" (Bach, Bolan, Sabo) 3:50 Agresivo y heavy sin ser tan veloz, “Mudkicker” pone el último puñetazo encima de la mesa.
12. "Wasted Time" (Bach, Bolan, Sabo) 5:46 Y por fin el single balada obligado (por la repercusión que tuvieron las del disco debut), segundo sencillo del álbum, para cerrar el trabajo con una bonita bajada de revoluciones y un gran sabor de boca.
Sí, se están haciendo habituales los regresos estos años, pero aún así no parece demasiado fácil que una banda veterana reemprenda su carrera musical como si nada hubiera pasado habiendo estado separados durante años. La consecuencia también se está haciendo habitual: disco "de retorno" y lluvia de críticas porque "ya no es lo que era" o porque "han traicionado a su estilo" intentando encuadrar su trabajo en una época que es diferente a la que les vió triunfar, por cierto y paradójicamente, encuadrando perfectamente sus trabajos para esos años.
Vale este último caso para muchos, como vale para Stryper y su ya pasado "Reborn" de hace unos años, pero como los grandes tienen siempre recursos, estos abanderados del heavy rock de temática cristiana que "conviertieran" a multitudes en los 80s han aprendido cuál es el rumbo que se les pide y su nuevo álbum, "Murder By Pride", vuelve a sonar potente, afilado, muy melódico y casi tan clásico que nos lo podríamos imaginar como el continuador, pongamos por caso de 1992, de aquel "Against The Law" que dejara cortado el camino en 1990.
Como es seguro que así se reconciliarán con muchos y hasta puede que se les vuelva a dar parte del espacio que siempre han merecido, bravo por ellos.
Un trío de Nashville haciendo rock sureño de pura raíz americana puede no ser lo más atractivo ni para el gran público internacional ni en el momento actual, pero hay que reconocer que cuando las cosas se hacen bien y desde la pasión por una música el resultado puede romper cualquier barrera. Bueno, quizás menos la del dinero. Y es que si algo le falta al debut homónimo de los New Soul Cowboys es distribución, una apuesta fuerte por ellos que impida que queden en el más absoluto de los desconocimientos al que, de momento y desafortunadamente, parecen destinados.
Sus planteamientos, basados en un rock y hard rock clásicos con cuna en los legendarios Lynyrd Skynyrd, J.Hendrix o los primeros Thin Lizzy, merecen algo más, así como la recubierta más actual y radiable de los temas, junto a otras cualidades reseñables como el buen hacer de la guitarra de A.Gomes, su poderosa voz, los temas directos y de certeras melodías del grupo y su gusto por la experimentación para incluir retazos de otros estilos como el funk o el soul.
Sea como sea la suerte que corran finalmente, si algo se puede hacer por esta banda a estas horas es darle una oportunidad. Claro, y si además "nos pone" esa postal tan característicamente americana (y tan bien descrita en el video de la fiesta de presentación del disco que tenemos aquí abajo) con motos, botas de espuelas, sombreros cowboys y mucho rock'n roll, no deberíamos ni pensarlo. Merece la pena.
Sí, apenas han pasado unos meses desde su lanzamiento, pero "Bad Habbit Romance" parece haber pasado más que desapercibido entre la extensa oferta hardrockera actual. De nuevo un grupo joven que viene de Suecia y de nuevo haciendo sleazy y hard'n heavy inspirado en los 80s. En este caso, incluso, en un estilo muy similiar al que nos presentaron hace pocos años Crazy Lixx con cierta notoriedad mediática, en un estilo potente "nieto" de unos Skid Row. Pero ¿de nuevo un éxito?
Veamos, singles como éste, que presenta el disco, deberían colocarlo como algo equiparable al debut de los citados Crazy Lixx y a otros ya conocidos nórdicos, a vista de que comulga perfectamente con lo que más ha gustado al público de esta oleada sueca, además de por inmediatez.
Directo, lo es. Pero, a falta de que el tiempo diga si cuaja o no comercialmente y por la indiferencia que hasta ahora ha despertado ¿será que hemos llegado con esta generación sueca al punto en que la cantidad empieza a saturar el estilo, desmarcándose sólo unas contadas bandas que por tener "algo especial" se hacen con el mercado?
Ya pasó en su día, como en tantos otros momentos, precisamente con el hard rock en el que se inspira, y muertas entre esa misma indiferencia masiva y de relleno a los pies de unos Guns N' Roses o Skid Row quedaron montones de formaciones que hoy los más seguidores de la época rescatan como bandas de culto. ¿Innocent Rosie? Esperemos, y ya veremos qué papel les toca jugar.
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