sábado, 16 de agosto de 2008

1989 - Alice Cooper - Trash

Mucho se ha hablado en esta sección de clásicos de ese hard rock (el más clásico, el creado en –o de influencia de los- 70s) que tantas joyas ha dado, a veces confrontándolo con el más mediático de la década de los 80s. De la misma manera, mucho se han destacado las connotaciones más personales y de influencia dispar (blues, folk, funk, heavy...) de determinadas bandas de hard rock de los 80s para separarlas o diferenciarlas del grueso del hard rock hecho para el público mayoritario en esa época.

Por supuesto, esto no implica que ese hard rock, el que arrasó los medios en los años de la laca y los cardados, tenga de por sí un déficit respecto a estos otros, sino que, como en cualquier género y época, lo que triunfa se masifica, y lo hace amarrándose a los clichés más evidentes para conseguir un producto rápido, fácil y de notorio éxito. Claro, el hard rock no escapó a esta máxima.

Pero que es posible hacer un trabajo “para el público masivo”, comercial, radiable, o como se quiera definir, y obtener un resultado de innegable calidad, esfuerzo y atractivo (tanto para ese publico masivo como para el que prefiera, por ejemplo, lo más clásico) lo demostró, entre otros, Alice Cooper dándole media vuelta a como venía sonando últimamente y a como lo había hecho en cualquier otro punto de su carrera para lanzarse a estos sonidos en rescate de sus ventas y popularidad con la publicación el archiconocido “Trash”.

¿Cómo se lo montó Alice para que después de publicar los dos discos más heavys de su carrera arrasara con el más mediático? Pues para empezar fijándose en como estaba el mercado y dándose cuenta de que la primera clave era un productor implicado en los bombazos del momento. Quién mejor que Desmond Child. Y qué mejor que conseguir implicar tanto a éste como para que coescribiera la mayoría de temas del disco.
Para darle mayor aliciente a los consumidores metidos en el lío, nombres conocidos como invitados especiales: John Bon Jovi, Steven Tyler, Joan Jett, Kip Winger, Joe Perry, Michael Anthony, Richie Sambora...

Por si los nombres de los artistas invitados fueran poco, no se escatimó en medios, estudios y músicos. “Trash” pasó por los Power Station, Sigma Sound, Mediasound y Bearsville Studios en Nueva York, además de por otros cuatro repartidos entre Boston y Los Angeles. De que sonara perfectamente a los instrumentos se encargaron Hugh McDonald y Bobby Chouinard en bajo y batería respectivamente, John McCurry a la guitarra y Alan St John con los teclados.

Para colmo, ni uno solo de estos músicos salió de gira con Alice Cooper, si no que éste buscó todavía mayores reclamos para el directo. Tommy Carradona al bajo, Johnattan Mover y Eric Singer como baterías para el tour europeo y el de U.S.A./Australia respectivamente, Derek Sherinian a los teclados y Al Pitrelli a la guitarra, ya que finalmente no pudo contar con el pretendido Steve Vai por compromisos adquiridos anteriormente con Whitesnake y Al fue el recomendado del propio Vai para tapar su falta.

Puestos a renovarse, vamos a hacerlo a lo grande, debió pensar Alice. Y con tanto preparativo, tanto medio y tanto fichaje, el resultado sólo podía ser uno. Un exitazo que guarda la esencia de su año y retrae al oyente a los finales de los 80s con una fuerza que puede hacer brotar esa sonrisa de nostalgia a los que por entonces lo disfrutaran con la fiesta propia de la adolescencia o de la juventud. Vayámonos entonces hasta 1989 para escucharlo tema por tema:

1. "Poison" (Alice Cooper, Desmond Child, John McCurry) – 4:29
Primer single y primer bombazo. Número 7 del Billboard USA, 2 en UK y un tema que si ya en España sonó hasta entrar en la cabeza de los pocos asiduos al rock duro, debió ser una auténtica sensación en otros lugares de mayor tradición rockera. A estas alturas ya forma parte de la banda sonora de los últimos 80s en el imaginario colectivo. ¿Cuántos recuerdan este video?


2. "Spark in the Dark" (Cooper, Child) – 3:52
Si “Poison” es fiesta, “Spark In The Dark” lo es, como mínimo, tanto como aquella. Otro claro single potencial en la más clara tradición de su época. Eso sí, con la marca personal de esa famosa voz rota, rasgada y casi malvada –una constante en todo el disco- que pone el punto diferente a lo que se estilaba en el momento.

3. "House of Fire" (Cooper, Child, Joan Jett) – 3:47
Segundo single del trabajo, tercer corte y tercer bombazo festivo, coreable y de marcado estribillo.


4. "Why Trust You" (Cooper, Child) – 3:12
Sin tan clara orientación mediática aunque sí gancho, un tema potente y algo más duro que la tónica del disco para la dupla Cooper & Child.

5. "Only My Heart Talkin'" (Cooper, Bruce Roberts, Andy Goldmark) – 4:47
El tercer single del disco, cómo no, es una bonita balada de radiofórmula (es lo que faltaba tras la fiesta) para competir con Bon Jovi y demás asiduos de los ránkings de éxitos. Con ese tono tan propio de la radio americana de esos años y unas melodías muy conseguidas.


6. "Bed of Nails" (Cooper, Child, Diane Warren) – 4:20
Más melodías contagiosas ahora en forma de tema más afilado.


7. "This Maniac's in Love With You" (Cooper, Child, Bob Held, Tom Teeley) – 3:48
Puede que el sonido de este tema haya envejecido peor que el resto del disco, o al menos eso debe parecer a quien no esté muy acostumbrado a la música popular de la época. Un corte diferente al resto, con ese punto accesible y funky ya casi desfasado que le da un aire tan divertido. No deja de ser un añadido a la variedad del disco.

8. "Trash" (Cooper, Child, Mark Frazier, Jamie Sever) – 4:01
Y otro de los cortes más “diferentes” con un medio tiempo más oscuro y aguerrido que da nombre al disco.

9. "Hell is Living Without You" (Cooper, Child, Jon Bon Jovi, Richie Sambora) – 4:11
Si “Only My Heart Talkin” era la expresión de la clásica balada hardrockera de la radio de entonces, “Hell Is Living Without You” lo es de la balada heavy intensa. Genial ambiente ayudado por unos arreglos que poco tienen que ver en conseguidos –según el criterio actual- con los de “This Maniac...” y un estribillo de lo más emotivo. Un sobervio clásico, todo un referente en los temas “de mechero” de su género.


10. "I'm Your Gun" (Cooper, Child, McCurry) – 3:47
Para cerrar, el tema más afilado, rápido y sucio. Pero cómo no, con dosis extra de gancho para el público. Como es sabido, ese idilio popular con estos sonidos no duró muchos años más, pero está claro que Alice Cooper (especialmente con éste y también en parte con su siguiente disco) supo sacarle tajada. Nunca es tarde para volver a viejos sonidos o explorar otros y tras esos años lo supo volver a hacer, pero está claro hay trenes que pasan sólo en un momento concreto. Tanto como que el excéntrico Vincent lo cogió al vuelo y bien fuerte.

jueves, 14 de agosto de 2008

2008 - From The Inside - Visions


El lado más melódico del hard rock y el AOR vuelven a estar de enhorabuena con el segundo disco de From The Inside, que da continuidad a ese proyecto que comenzó hace ya unos años y que encabeza uno de los tipos con mayor clase de los que el rock y metal melódicos hayan dado nunca: Danny Vaughn.

Que Frontiers es un sello que se ha hecho nombre a base de calidad es a estas alturas indudable, y lo que ha montado el Sr. Perugino -el mismísimo "presi" de la discográfica- alrededor del que fuera vocalista de bandas tan identificadas con el buen hacer en estos terrenos como Waysted o Tyketto lo vuelve a poner de relieve.

¿Cómo esta vez? Pues misma fórmula que en el debut e igualmente gran resultado. Un listado de temas trabajados por todo un equipo de expertos en la materia y pulidos hasta el máximo, muchas buenas melodías y la elegancia de la voz del señor Vaughn dominándolo todo.

Que los amantes del AOR se feliciten ante este buen momento que está volviendo a vivir el género. Los discos de Brother Firetribe o Work Of Art en este mismo año lo confirman, y la carrera ya consolidada de Pride Of Lions da a la situación el empaque que hace falta para separarla de un arranque puntual. Si se sigue apostando por From The Inside como hasta ahora y se estabiliza un ritmo de lanzamientos, el suyo puede ser el nombre brillante que ejerza de punta de lanza.

De momento y si lo nuestro es la melodía, disfrutemos con "Visions".

lunes, 11 de agosto de 2008

1983 - Y & T - Mean Streak


De que el hard rock ha dado en todos sus años tanto grandes voces como excelentes guitarristas no hay ninguna duda. Muchos son los ejemplos. Pero si nos paramos a pensar en una figura que se pueda contar tanto en uno como en otro bando –a la vez en el de los mejores vocalistas del género y en el de los guitarras más destacados- el cerco se nos cierra bastante. Si hay un nombre que destaca fácilmente, ése es el de David Meniketti.

Probablemente, tanto el del Sr. Meniketti como el de sus Y&T (inicialmente, mediados los 70s, Yesterday & Today) sean hoy dos de los nombres más injustamente olvidados e infravalorados de la historia hardrockera, pero hubo un tiempo en el que apuntaban a ser la nueva sensación de ese hard clásico americano con tintes de heavy primerizo que tan de moda pusieron en los últimos 70s Van Halen, compitiendo incluso con aquellos en esos años y en los primeros 80s.

En ese tiempo, Meniketti era una de las figuras del panorama en los USA y era reclutado para todo tipo de eventos y proyectos en los que se requisiera ese perfil rockero (recordemos por ejemplo su papel destacado en el célebre Hear ‘N Aid que organizó Dio en 1985, o aquel “Summertime Girls” que tanto sonó en la serie de la época “Baywatch”), llegando a su máximo apogeo precisamente en esos años centrales de la década con sus mejores ventas.

Hay que decir, eso sí, que ni siquiera entonces llegaron a ser considerados justamente si los comparamos con el éxito de otros grupos de entonces y, sobre todo, si consideramos el auténtico potencial que tenían. Para colmo, a finales de década ya era más que evidente el dominio de la hornada ochentera de hard rock más mediático, y ahí ya quizá el corte clásico de Meniketti y sus chicos pudo –o no quiso- adaptarse y competir. Desde entonces, su separación en los 90 (a pesar de la reunión) no ha hecho más que contribuir a enterrar a Y&T en el más lejano olvido popular, rescatándose siempre por los amantes de la vertiente clásica del hard rock como una de las formaciones con más clase y personalidad de su género y como los indiscutibles clásicos que son.

La Les Paul de Meniketti sonando melódica, rockera, a veces doblada y mágica, en esas composiciones que respiran tanta elegancia como la dura autenticidad del rock pesado más clásico y arraigado de los USA, y esa voz aguerrida y profunda que le caracterizó fueron sus señas de identidad.
Los medios tiempos de aire melódico y gancho tan añejo como apartado del más efectista que dominó la última parte de los 80s, salpicados por algunos contados cañonazos del más tradicional heavy metal y algunos otros momentos para la balada, su constante en su gran momento.
Y, probablemente, el disco central de ese momento (además de uno de sus discos de sonido más potente y heavy), “Mean Streak”.

Un trabajo que, si bien no fue su máximo logro comercial –los inmediatamente posteriores “In Rock We Trust” y “Down For The Count” pueden tener en eso mayor honor-, sí que supone una clara muestra de su más álgida inspiración, uniendo la mayor consistencia de sonido y producción de estos trabajos de madurez con la frescura de discos anteriores como “Earthshaker” o “Black Tiger”. Quinto disco de estudio ya de Y&T, supuso un esfuerzo que vale la pena conocer.
Hagámoslo tema por tema.


1. "Mean Streak"
Presentación con uno de los cortes más heavys del disco. Un trallazo que podemos escuchar aquí:


2. "Straight Thru The Heart"
Segundo tema y ya se empiezan a vislumbrar los muchos y diferentes registros que manejaban los Y&T, a la vez manteniendo siempre un estilo muy reconocible. Para notar también el estupendo trabajo tanto instrumental como de la voz que se va haciendo patente en cada nuevo corte.

3. "Lonely Side Of Town"
Uno de los más espectaculares cortes de un disco en el que todos los temas tienen su propia personalidad y encanto. Esta vez un emotivo medio tiempo de magníficas líneas vocales y contagioso estribillo.

4. "Midnight In Tokyo"
Y más espectacularidad con el sentido y casi baladero aunque potente y con algunos arranques puramente heavy metal “Midnight In Tokyo”, otro medio tiempo de muy afortunada composición y estribillo para recordar. Merece la pena empezar a escucharla con este video en directo:


5. "Breaking Away"
Pasar dos temas como los anteriores, potenciales singles, y seguir manteniendo el tono sin que asome ningún atisbo de irregularidad o de bajada de ritmo es algo que este disco tiene más que superado, y que por otra parte nos hace recordar que aquellos trabajos de ocho o nueve temas bien pensados podían llenar mucho más que la habitual profusión en relleno de la actualidad.

6. "Hang 'Em High"
Sube el tempo y vuelve la dureza heavy del comienzo con el tema homónimo.

7. "Take You To The Limit"
Y seguimos con gancho hardrockero de alta escuela.

8. "Sentimental Fool"
Toda la belleza de aquel viejo hard rock de guitarras melódicas y dobladas para “Sentimental Fool”.

9. "Down And Dirty"
Y un cierre enraizado en el rock de tradición más añeja y bluesy para dejar una immejorable impresión del trabajo.

sábado, 9 de agosto de 2008

1986 - Dave Lee Roth - Eat'em And Smile


Pocas veces el título de un disco deja tan claras las intenciones. Mucho se había hablado de la deriva de Dave Lee Roth desde su salida de Van Halen, y poco bueno. Viendo en lo se vino mezclando desde entonces, pocos esperaban algo más que un disco para la radio y el adinerado estrellato, un trabajo para llamar la atención de los medios, un show. Algunos puede que así lo desearan. Para muchos, los primeros en esa opinión no eran otros que los propios Van Halen. Pero con “Eat’em And Smile” todos tuvieron que tragarse (“y sonreir”) un discazo que hoy muchos considerarían de lo mejor de Van Halen desde su primer álbum. Si lo hubiera firmado la banda de Eddie, claro.

Y es que lejos de volverse hacia los sonidos más sencillos y radiables, “Diamond” Dave tuvo el ojo suficiente para rodearse de lo mejorcito del emergente panorama del momento –algo que se demuestra con sólo reseñar los nombres de Billy Sheehan y Steve Vai, actualmente considerados algunos de los mayores virtuosos con sus intrumentos- y se soltó un disco de puro Hard Rock clásico, rudo y aguerrido en una escuela similar a los primeros trabajos de sus excompañeros. Para colmo, y de paso, consiguió ese predicho éxito comercial.

Impecable en cuanto a repertorio, el disco además contó con el atractivo de la que puede ser una de las más impresionantes exhibiciones de guitarra en un disco de rock duro de la mano del citado Steve Vai. Tras acunarse en la banda de Frank Zappa y pasar por los Alcatraz de Graham Bonnet sustituyendo a Ynqwe Malmsteen, un exitazo así era lo que Vai necesitaba para coronarse como el guitar-hero del momento. Se puede suponer que con las perspectivas de ventas de alguien del carisma de Dave Lee Roth él mismo lo sabía, así que el tipo se lució. Y de qué manera. Tras algo así, en seguida tuvo el reconocimiento suficiente para poder comenzar en breve una carrera en solitario, y por el camino rescatar del anonimato popular -con su mención en cada una de las innumerables entrevistas que se le hicieron- a su maestro, Joe Satriani, y así ayudarle a triunfar poco después con aquel “Surfing With The Alien”.

Sin abandonar a Vai, precisamente con la ya casi mítica exhibición guitarrera del comienzo de “Yankee Rose” comienza el repaso a este tan diverso en registros como interesante track list:

1. "Yankee Rose" (Roth/Vai) – 3:47
Apertura con un diálogo entre Dave Lee Roth y la guitarra de Vai que es ya uno de los momentos estrella del hard rock de los 80 para un tema un tema fuerte y rockero que luce para empezar un estupendo gancho. Cuarto single del álbum y número 10 en el Billboard, presentado con un video con intro de lo más delirante.



2. "Shyboy" (Sheehan, arr. Roth) – 3:23
Compuesta por Sheehan para su anterior formación, Talas, y reformada por Dave Lee Roth para la ocasión, un tema rápido para mantener la potente marcha del disco.

3. "I'm Easy" (Field/Price) – 2:11
Otro tema recuperado, esta vez en forma de corte desenfadado en la tradición de temas de Van Halen como aquel “Ice Cream Man”, en los que tan bien sabe lucir Roth con su voz canalla y actitud chulesca.

4. "Ladies' Nite In Buffalo?" (Roth/Vai) – 4:08
Se sigue consolidando la pareja compositiva Roth/Vai como todo un hallazgo con el devenir del disco, que si bien alterna versiones de registros diversos que encajan con facilidad y dan luz al conjunto, se muestra absolutamente sólido y fuerte cuando firman estos dos gigantes.

5. "Goin' Crazy!" (Roth/Vai) – 3:11
Una muestra más de ello. Mucho carácter al más puro estilo “Diamond” Dave. Primer single del disco (número 12 en el "Mainstream Rock Tracks") y otro de esos video clips que nos recuerdan lo habitual que era entonces poner introducciones cachondas de película de serie B a los clips musicales.



6. "Tobacco Road" (John D. Loudermilk) – 2:27
Otra versión, de nuevo destacándose la manera en que Roth se apropia del tema a base de toneladas de actitud aguerrida y vacilona, y de nuevo también de tan impecable como potente interpretación. Tercer single (número 10 en listas americanas).

7. "Elephant Gun" (Roth/Vai) – 2:23
Un nuevo tema que podría verse como sucesor de los primeros Van Halen más afilados, aquí con exhibición conjunta de la guitarra de Vai y el bajo de Sheehan para quitar el hipo.

8. "Big Trouble" (Roth/Vai) – 3:56
Más creaciones de una pareja que de seguir con carrera adelante –algo impensable con dos talentos tan desbocados y condenados a tener sus propias trayectorias y que sólo pudo ser en el siguitente "Skyscraper" de 1988- podía haber marcado una época. “Big Trouble”...

9. "Bump And Grind" (Roth/Vai) – 2:32
Y “Bump And Grind” son las últimas muestras, con un excelente sonido que es otro de los puntos fuertes del álbum.

10. "That's Life" (Kay/Gordon) – 2:29
Y cierre glamouroso y exquisito con otro punto de variedad y un tema a lo big band propio de un musical de los años de gloria Hollywood, apoyado en los arreglos de viento y en una magistral interpretación de toda la banda. Segundo single del trabajo y un final digno del carisma de Roth para uno de los discos de su década y estilo.

Sea dicho, para acabar, que el bombazo fue tal (disco número 4 del Billboard americano de discos) que se quiso expandir a todo el mundo reeditándolo en otros idiomas. De aquí salió una impagable versión en castellano que en vista de los jocosos resultados pudo quitarle las ganas de repetir experiencia al bueno de Dave. Si “Eat’em And Smile” no debe perdérselo ningún seguidor del buen hard rock, su versión castellana queda, además de cómo una de las mayores curiosidades del género, como una efectiva terapia de risa. Escuchar al señor Roth intentando cantar en español no tiene precio. Volviendo al disco original y como gran obra musical, “Eat’em and Smile”, tampoco.

jueves, 7 de agosto de 2008

1984 - Queensrÿche - The Warning


Términos como “ópera rock”, “disco conceptual”, o -el más genérico para el metal- “progresivo” están tan arraigados en el panorama metal actual, que hace falta hacer memoria para darnos cuenta de que, si bien estuvieron a la orden del día en los gloriosos 70s en el terreno del rock, estos fueron casi olvidados durante años y años hasta que el campo estuvo lo suficientemente abonado para el nuevo boom, ahora metálico, una vez entrados los 90s. Y si hay que señalar un nombre entre esos “abonadores”, ése es el de Queensrÿche, sinónimo hoy de buen gusto y estandarte del heavy metal de mayor influencia progresiva (o para el progresivo) durante los 80s.

Lo de influencia “para el progresivo” es algo necesario de aclarar para quienes entiendan como “metal progresivo” las habituales y extensas exhibiciones técnicas de nuestros grupos contemporáneos. Lo de Queensrÿche fue básicamente en los 80s heavy metal. En la tradición más clásica y “Priestish”, si se quiere, pero –por contra- llevado, además de hacia un mayor gusto melódico, a algo tan limpio y pulido que impresionaba por su especial personalidad. Este tratamiento, también en las letras, los llevó en 1988 a publicar uno de los más conseguidos trabajos (su “Operation: Mindcrime”) en cuanto a concepto, desarrollando una historia de una manera tan maravillosa como sólo a “elegidos” como Pink Floyd se les ha reconocido.

Pero para entonces, Queensrÿche tenía ya una importante historia, y su primer gran capítulo es “The Warning”. Pero antes, el prólogo.
Fundados a principios de la década de los 80 por el guitarrista Michael Wilton y el baterista Scott Rockenfield –que eran miembros de una banda llamada “CrossFire”, cambiaron su nombre a “The Mob” tras la entrada de Chris DeGarmo y el bajista Eddie Jackson. El puesto de cantante fue de manera inestable para un tipo habitual de los clubs musicales que se resistía a trabajar de manera fija para una banda de heavy metal.

Quién le iba a decir a ese tipo, Geoff Tate, que se convertiría en una de las más respetadas e influyentes voces del género.
Una demo en 1981 llamó lo suficiente la atención para reclutar management de garantías, y a propuesta de éste, un tema de la demo “Queen Of The Reich”, sirvió para rebautizar el grupo de una manera más llamativa. Para 1983 algunos de esos mismos temas estaban lo suficientemente trabajados y aceptados por la crítica del underground como para publicarse con cierto éxito en forma de EP oficial. Sólo ante estas expectativas, Tate se convenció lo suficiente para aceptar su puesto de forma definitiva.

Y no era para menos. En vista de sus posibilidades, para la creación de su primer largo ya contaban con la ayuda del productor James Guthrie, quien había trabajado con gigantes como los citados Pink Floyd o Judas Priest. Publicado en 1984, “The Warning” respondía sin alardes en el aspecto comercial (un meritorio puesto 61 en el Billboard para un disco debut y un single, "Take Hold of the Flame", triunfando en ya en Japón) y con todas las garantías en el aspecto musical. Más “tocado” por el ambiente del rock progresivo que el primer EP pero eminentemente heavy, en los dos aspectos más si cabe que su siguiente disco, lucía un sonido y un empaque extraños para un primer disco.

De atractiva composición e impecable interpretación, destacándose el trabajo de Geoff Tate en esos registros limpios y agudos infinitamente imitados, que puede que no superados, por otras grandes voces del metal (con el evidente ejemplo de Michael Kiske, que casi clavó hasta el timbre), ha sido y es todo un disco de referencia –algo que se multiplicó en el todavía más famoso aunque más difícil “Operation: Mindcrime”- para formaciones de metal melódico y progresivo desde finales de los 80s. Repasémoslo brevemente:

1. "Warning" (Geoff Tate, Michael Wilton) – 4:46
Segundo (y último) single del disco y tema homónimo para una apertura a medio tiempo de bonitas melodías vocales en registros siempre agudos –como casi todo el disco- y un estribillo tan secillo como hímnico.

2. "En Force" (Chris DeGarmo) – 5:16
Más dinámico y cercano al heavy metal clásico de punto épico –en gran momento en ese año en los USA- es “En Force”, aunque igualmente limpio y de buen tratamiento instrumental.

3. "Deliverance" (Wilton) – 3:21
Y todavía más afilado, “Deliverance” asalta con riffs de la escuela Judas Priest (incluyamos cierto parecido a Maiden en esta misma rama) para dejar clara la convicción por el heavy metal de los primeros años del grupo.

4. "No Sanctuary" (DeGarmo, Tate) – 6:05
Una parada en el camino con un tema lento y ambiental de gusto baladero, aunque sin abandonar la tradición heavy metal clásica de Priest o Maiden.

5. "NM 156" (DeGarmo, Tate, Wilton) – 4:38
Y tras el respiro, nuevo asalto guitarrero en un tema que destaca especialmente por el atractivo y dinamismo de las líneas vocales.

6. "Take Hold of the Flame" (DeGarmo, Tate) – 4:57
El primer single del álbum, un tema que tras una entrada lenta se presenta como un medio tiempo con cierto gusto progresivo e importante gancho.



7. "Before the Storm" (Tate, Wilton) – 5:13
Más melodía para “Before The Storm”, en otro de esos temas que los amantes de los Helloween de Michael Kiske deberían repasar para comprender las raíces de ese grupo alemán.

8. "Child of Fire" (Tate, Wilton) – 4:34
En los mismos registros, y con otro estribillo coreable, “Child Of Fire” se adorna en un interludio central lento desembocado en un bonito solo de guitarra.

9. "Roads to Madness" (DeGarmo, Tate, Wilton) – 9:40
Y cierre con otro corte de punto épico que acaba por afirmar la regularidad y solidez de todo un conjunto que, partiendo de influencias claras consigue sin embargo definir un sonido propio, que con tiempo y los discos se convertiría en todo un estamento del mundo del rock duro y el metal.